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Un emblema acristalado

Sanidad inaugura su nueva sede en Bilbao - Los sindicatos protestan por el traslado de uno de los servicios a Zamudio

El consejero de Sanidad, Gabriel Inclán, no podía esconder su entusiasmo al recordar cómo el diario británico The Guardian titulaba afirmando "The Guggenheim has a new rival" [El Guggenheim tiene un nuevo rival] una crónica reciente referida al edificio inaugurado ayer, la nueva sede de su departamento en Bilbao. "Tanto como hacerles la competencia, no, pero la comparación nos llena de satisfacción. Queremos que sea un edificio emblemático, una referencia", explicó el consejero en la presentación en sociedad de inmueble de 8 plantas y 8.800 metros cuadrados que agrupará los servicios de las cuatro sedes bilbaínas del departamento.

El alcalde, Iñaki Azkuna y el diputado general de Vizcaya, José Luis Bilbao, acompañaron a Inclán en una primera visita. Al llegar al primer piso, optaron por no asomarse demasiado a la Alameda de Recalde. Tal vez porque desde allí se podía ver en la calle a las decenas de personas convocadas por LAB, ELA y UGT para protestar contra el traslado del Laboratorio de Salud Pública de Vizcaya al Parque Tecnológico de Zamudio (antes estaban en la sede de María Díaz de Haro).

El edificio de Coll-Barreu ha costado 13,5 millones de euros

El edificio, que se suma a los hitos arquitectónicos de la capital vizcaína, fue imaginado por el estudio Coll-Barreu arquitectos. Su construcción ha costado 12 millones de euros, a los que hay que añadir 1,5 millones para equiparlo. El nuevo edificio, en la esquina de la Alameda de Recalde con Licenciado Poza, se ha construido sobre los terrenos del antiguo dispensario Ledo, creado en 1915 para tratar a enfermos de tuberculosis.

Sanidad atenderá en la nueva sede a más de 600 personas diariamente, según Inclán. Allí estarán los servicios de sanidad alimentaria y ambiental, educación para la salud, el programa de transplantes y las oficinas para tramitar tarjetas sanitarias, entre otros. "Hemos querido que la planta baja sea una puerta abierta", un acceso inmediato a partir del cual se distribuirán las distintas áreas, añadió el consejero.

El edificio está recubierto de una espectacular fachada poliédrica totalmente acristalada, que sin embargo ya ha puesto de mal humor a más de un vecino. María Ángeles Olarra, que vive enfrente, en un cuarto piso, protesta: "En el reflejo se puede ver lo que hacen todos los vecinos. Ya no tenemos intimidad, y no quiero vivir con las persianas bajadas. Este edificio es muy bonito para ponerlo en una plaza, por ejemplo. Pero aquí las fachadas están demasiado cerca. Nos va a incordiar. Ya veréis".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de octubre de 2008