Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La OSCE denuncia fraude en las elecciones de Bielorrusia

La oposición no logra ningún diputado en el Parlamento

Las elecciones legislativas del domingo en Bielorrusia -en las que ni un solo candidato de la oposición logró escaño- "no cumplieron con los requisitos de unas elecciones democráticas", según dictaminaron ayer los observadores de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE). El recuento de votos fue evaluado como "malo o muy malo en el 48% del conjunto de la observación", pero también se esforzaron por destacar "algunas pequeñas mejoras" en un proceso caracterizado por un marco legal imperfecto, un entorno "estrictamente controlado" y unas comisiones electorales que por su composición no inspiran confianza.

Pese a las reiteradas solicitudes para acceder al recuento de los votos, las autoridades bielorrusas impidieron la observación a los representantes de la OSCE en un 34% de los casos y un 37% de los observadores experimentaron dificultades para ello, señala el informe. Las papeletas de las votaciones previas, que habían estado cinco días bajo control policial, por lo general no eran contadas aparte previamente, sino que eran incorporadas al recuento global efectuado por las comisiones electorales, en los que los delegados la oposición eran un porcentaje decimal. Los observadores de la OSCE constataron que en el 50% de los casos, los votos previos no se compararon con el número de votantes registrados.

Los aspectos positivos son "minucias que no ocultan lo fundamental, a saber la permanencia de un sistema no democrático petrificado y la ausencia de una democracia real", afirmaba ayer desde Mogiliov Jesús López Medel, un veterano observador español. López Medel dijo haber asistido a un "opaco proceso de recuento", "a velocidad relámpago e imposible de verificar".

Los líderes de la oposición calificaron las elecciones de "fraude" tanto en los resultados como en la participación, que oficialmente fue del 75%. Los políticos críticos con Alexander Lukashenko hacían cábalas sobre cuál será la actitud de la Unión Europea en relación con Bielorrusia. La semana pasada, Lukashenko mantuvo una conversación con el alto representante de la política exterior de la UE, Javier Solana, por iniciativa de éste, según el servicio de prensa del líder bielorruso. Lukashenko ha realizado una campaña parar mejorar su imagen y la oposición ha temido que la UE pueda tener una actitud más complaciente con el autoritario líder bielorruso.

Ayer, pedían a Bruselas que mantenga la lista de altos funcionarios que tienen prohibida su entrada en la UE, especialmente Lidia Yermóshina, la jefa de la comisión electoral, la principal artífice de las "elegantes victorias" de Lukashenko, según Anatoli Lebedko. "Si Occidente cede y reconoce el Parlamento, Lukashenko lo interpretará como una debilidad, ya que con él sólo se puede hablar desde una posición de fuerza, por eso, habrá que encontrar el término medio que responda a los intereses de Europa y de Bielorrusia", opinaba el abogado y candidato a diputado Igor Rynkevich.

Anne-Marie Lizin, la jefa de la delegación de la OSCE, indicó que la UE puede desarrollar su relación con Bielorrusia basándose en los aspectos positivos evidenciados por los comicios. En lo que se refiere a la misión de la OSCE, sin embargo, Lizin afirmó que "no podemos estar contentos y como observadores no queremos ser rehenes en este juego". Lizin manifestó que los representantes bielorrusos han mostrado "una posición muy cercana a la de los europeos en la guerra de Georgia" y "por eso somos muy cuidadosos en dejar una puerta abierta a Bielorrusia, porque sabemos que es un momento muy importante para la relación entre Bielorrusia y la UE, pero nuestro trabajo aquí es observar las elecciones", sentenció.

Lukashenko recibirá al jefe del Gobierno ruso Vladímir Putin el 6 de octubre. Bielorrusia paga el gas ruso a 127,9 dólares por mil metros cúbicos y el jefe del Gobierno bielorruso Serguéi Sidorski ha ofrecido un máximo de 140 dólares para 2009, mientras los rusos quieren unos 210 dólares. Para negociar Lukashenko tiene la carta del reconocimiento de Abjazia y Osetia del Sur, una decisión que ha dejado para el nuevo parlamento. Dada su composición, no cabe duda de que la cámara hará lo que el presidente le diga.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 30 de septiembre de 2008