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11 Congreso del PSPV-PSOE

Alarte recibe el apoyo de Ferraz tras imponerse en el PSPV por 20 votos

Blanco muestra su malestar por la resistencia del lermismo a la renovación

La dirección federal del PSOE, con sede en la calle Ferraz de Madrid, tuvo que salir ayer en apoyo del nuevo secretario general de los socialistas valencianos, Jorge Alarte, apenas transcurridas un par de horas desde su elección. Alarte resultó elegido secretario general del Partido Socialista del País Valenciano (PSPV-PSOE) por los pelos, con sólo el 51,3% de los votos en un congreso partido por la mitad, que otorgó a su rival Ximo Puig un porcentaje del 47,7% y sólo 20 votos menos que el ganador. La división y la polarización del 11 congreso del PSPV-PSOE, que se celebra en el Palacio de Congresos de Valencia, arrojó un cómputo de 282 votos para Alarte, 262 para Puig y sólo 5 papeletas en blanco.

La dirección federal, que abogaba por una candidatura única y un debate sosegado de la ponencia, no ocultó su malestar por lo sucedido. El vicesecretario general del PSOE, José Blanco, advirtió al plenario tras la proclamación del nuevo secretario general del PSPV: "Aquí hay un punto y final y la dirección federal del PSOE tiene que estar detrás de Jorge Alarte hasta que ganemos las elecciones [a la Generalitat valenciana] en 2011".

Blanco instó a Puig y a sus partidarios a actuar con responsabilidad, como hizo José Bono con José Luis Rodríguez Zapatero, que tras perder en el congreso del PSOE del 2000 le dio "autonomía plena". "No se necesita una revolución silenciosa (como se había definido la candidatura de Puig), sino un cambio tranquilo y seguro (en alusión a Alarte), que de confianza a la mayoría de los valencianos, que quieren ver un PSPV que de respuestas del siglo XXI y no del pasado", sentenció Blanco, que quiso evidenciar que se dirigía a Puig.

Alarte, de 34 años y alcalde de un municipio de 32.000 habitantes del área metropolitana de Valencia, se alzó con la victoria por un reducidísimo margen, pese a contar con el apoyo de Ferraz. El nuevo dirigente del socialismo valenciano defendió en su discurso ante los delegados "una nueva era que haga realidad un cambio imprescindible y no negociable" con quienes han controlado hasta ahora la federación pese a las derrotas electorales. Enfrente se encontró con una candidatura heterogénea liderada por Puig e integrada por el lermismo -que hasta ayer controlaba todavía el aparato del PSPV-, los renovadores de Francesc Romeu y la corriente Izquierda Socialista.

Puig se comprometió a ayudar a Alarte "en todo lo que sea necesario" y recalcó que no está por poner palos a las ruedas del nuevo secretario general de los socialistas valencianos. Aunque cuestión distinta es el bloque que aglutina, que representa la mitad del PSPV y que considera que no se puede prescindir de él. De hecho, los seguidores de Puig advirtieron de que, si no se les reconoce su representatividad, la batalla se trasladará a partir de hoy a la composición del resto de órganos de gobierno y las nuevas Ejecutivas provinciales.

Romeu, por su parte, afirmó que Alarte tendrá su apoyo para desalojar al PP, pero advirtió que de él depende que el PSPV salga con toda la fuerza y unidad necesaria.

La elección de Alarte garantiza, además, estabilidad institucional del partido en la Comunidad Valenciana, que ya ha anunciado que mantendrá a los actuales portavoces en las Cortes Valencianas -ayer volvió a recordar que cuenta con Ángel Luna- y en los principales ayuntamientos.

Alarte insistíó, tras ser elegido, en que adoptará el ejemplo de José Luis Rodríguez Zapatero "y tomará decisiones de manera autónoma, pensando en el único objetivo que es acabar con Camps y con 15 años de Gobierno de derechas". El nuevo secretario general insistió en sus alocuciones ante el plenario en la necesidad de renovar el partido: "Propongo que el reto de hoy sea decidir una nueva época, abrir un nuevo tiempo, una nueva era para el socialismo valenciano, que hagamos realidad un cambio imprescindible y necesario". "No negociable", sentenció.

En su intervención ante el plenario como candidato, el alcalde de Alaquàs renunció al discurso que llevaba preparado para improvisar una réplica a la intervención de Puig. El alcalde de Morella pronunció un discurso preparado y bien estructurado para criticar a Alarte y tocar la fibra emocional de los delegados. Aunque la votación demostró que la pugna por los avales había polarizado a la militancia y ya no había espacio para indecisos pendientes de escuchar los discursos de los candidatos para decidir.

De hecho, en la madrugada del sábado, la secretaria de Organización, Leire Pajín, había renunciado ya a intentar convencer a Puig y Romeu de que converger con Alarte. Pajín optó por cenar con varias delegadas con las que comparte amistad.

División

La división interna del socialismo valenciano reflejada en la votación también tuvo su reflejo en la ponencia marco. Los delegados socialistas hicieron saltar por los aires la ponencia coordinada por Leire Pajín, a la que Jorge Alarte no había presentado enmiendas, y en la que se proponía un cambio de denominación y un giro al centro para lograr vencer al PP.

En el proceso de discusión y aprobación en comisión de las enmiendas a la ponencia, los delegados -seguidores de Puig y en parte de Alarte- rechazaron el cambio de nombre, el giro al centro y aprobaron medidas no previstas en los estatutos del PSOE, como la elección del secretario general del PSPV por sufragio directo de toda la militancia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de septiembre de 2008