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Barcelona en fiestas

El dúo con Serrat fue la guinda emotiva de la gran noche de Sisa

Pasaban casi 10 minutos de las dos de la madrugada del martes cuando la plaza de Catalunya barcelonesa comenzó a vaciarse pausadamente, como si nadie tuviera ganas de marcharse de allí. En los innumerables corrillos se hablaba animadamente, afloraban las sonrisas y todas las bocas canturreaban la misma canción: "Benvinguts, passeu, passeu...". La ensoñación colectiva duraba todavía tras más de tres horas de espectáculo. Sisa lo había conseguido: durante unas horas un buen puñado de barceloneses (7.000 según el Ayuntamiento) se habían sentido plenamente galácticos, ciudadanos de otro planeta.

Qualsevol nit pot sortir el sol cerró, lógicamente, el macroconcierto de Sisa y fue coreada no sólo por el numeroso grupo de amigos que subió al escenario, sino por toda la plaza de Catalunya. Fue el broche final a la noche galáctica, pero todavía quedaba la guinda y el público lo sabía, así que nadie se sorprendió cuando Joan Manuel Serrat apareció micro en mano por el extremo derecho del escenario. La ovación fue apoteósica y el de El Poble-sec compartió su El meu carrer con el galáctico en un dúo acompañado por Ricard Miralles al piano, una guinda emotiva más que musical que muchos recordarán.

La velada musical en la plaza de Catalunya había comenzado hacia las nueve de la noche cuando Gerard Quintana ocupó ese mismo escenario. La sesión galáctica en sentido estricto comenzó sobre las once. Una velada que, en realidad, fue como un repaso minucioso y sentimental a la carrera del cantautor (que esa noche cumplía 60 años). Por el escenario desfilaron desde integrantes de su primera Companyia SL (Jordi Batista), Música Dispersa (Selene, Albert Batista), Grup de Folk (Pau Riba, Eduard Estivill), Orquesta Platería (Manel Josep) y Melodrama al completo hasta compañeros de noches zelestiales (Oriol Tramvia, Xavier Riba), sus últimos grupos (Pascal Comelade y Antònia Font) y amigos de correrías pujolianas (de Francesc Pujols, por supuesto) como Quimi Portet y Roger Mas.

Todas las canciones esperadas pasaron por el escenario. Al galáctico se le veía exultante, y a su público también. Probablemente fuera cierto (por una noche) aquello de "casa meva és casa vostra si és que hi ha cases d'algú".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de septiembre de 2008