La carrera hacia la Casa Blanca

Obama alerta contra el 11-S económico

El candidato demócrata ofrece pactar el plan de rescate de Wall Street ante una situación de "emergencia inmediata" - McCain se resiste y culpa a Washington

Describiendo la situación como de "emergencia inmediata", el candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Barack Obama, se saltó ayer el guión de la campaña para ofrecer a su contrincante, John McCain, al presidente George Bush y al Congreso pactar un plan para acudir en socorro del sistema financiero y evitar una catástrofe de proporciones impensables. Tanto Obama como McCain advirtieron de la necesidad de actuar ya, sin esperar a la toma de posesión del próximo presidente el 20 de enero.

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Obama, que tenía previsto presentar ayer propuestas detalladas para afrontar la crisis, renunció a hacerlo, según dijo, para no añadir confusión y elementos de distracción a la tarea fundamental de salvar al país de lo que se vive como un 11-S de su economía. En lugar de eso, el candidato demócrata mostró su respaldo a las medidas anunciadas poco antes por el secretario del Tesoro, Henry Paulson, quien anticipó la probabilidad de tener que destinar "cientos de miles de millones de dólares" para comprar las hipotecas que están en el origen de este problema y sacar adelante las maltrechas firmas de Wall Street.

Obama habló ayer por teléfono con el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, y con el propio Paulson. Posteriormente, se reunió con un grupo de asesores económicos, entre ellos los ex secretarios del Tesoro James Rubin, Lawrence Summers y Paul O'Neill, el ex presidente de la Reserva Federal Paul Volcker, y el millonario e inversor Warren Buffett.

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Paulson -y después Bush, en una breve comparecencia ante la prensa- alertó del dramatismo de la situación que vive la economía y pidió al Congreso una actuación rápida para aprobar reformas que permitan atajarla con urgencia.

Compartiendo ese punto de vista, Obama llamó a reconocer "la autoridad suprema" del Departamento del Tesoro para manejar la crisis sin interferencias, lo que supone descargar a la Administración de una considerable presión política en momentos de campaña electoral.

Al mismo tiempo, Obama animó a McCain y al Congreso a zanjar diferencias coyunturalmente para sacar adelante "un plan de emergencia". "McCain y yo podemos seguir discrepando sobre nuestra filosofía económica y nuestros proyectos a largo plazo, pero es necesario actuar ahora", manifestó. "Nadie está al margen de esta crisis", advirtió.

El candidato demócrata mencionó, sin embargo, algunas condiciones que él cree necesarias para que ese plan de rescate tenga éxito. No puede ser, dijo, una medida concebida con el único propósito de salvar a las empresas que han demostrado su incompetencia en la gestión, ni los recursos que se aprueben deben de ser administrados por los mismos que han dado lugar a esta situación.

"No necesitamos sólo un plan para Wall Street. Hay que incorporar medidas de salvación para miles de ciudadanos" que están perdiendo sus casas y sus ahorros, declaró Obama. "Tampoco podemos cometer el error de que el dinero de los contribuyentes sea usado para corregir malas decisiones", añadió.

Paradójicamente, fue el candidato presidencial republicano, John McCain, quien más distancia marcó ayer con el plan de rescate puesto en marcha por la Administración. Sin criticar directamente esa iniciativa, McCain dijo que la Reserva Federal debería de dejar de salvar a instituciones financieras fracasadas y "volver a su misión de manejar el dinero y los tipos de interés, volver a su misión de proteger el poder del dólar". "Un dólar fuerte reducirá los precios de la energía y los alimentos, estimulará el crecimiento económico y pondrá nuestra economía en movimiento otra vez", afirmó.

El candidato republicano, que al principio de la semana estuvo dubitativo sobre la gravedad de la situación, advirtió ayer de que no será posible recuperar la confianza en el sistema financiero "a menos que se adopten algunas reformas fundamentales".

La más urgente que él propone es la creación de un nuevo organismo regulador específicamente encargado de vigilar los créditos y la actividad de los bancos de inversión. "Es la mejor manera de recuperar la confianza y de construir instituciones financieras sólidas", aseguró McCain.

La idea de un nuevo organismo regulador había sido defendida anteriormente por uno de los asesores de Obama, Paul Volcker, en un artículo periodístico, y es una de las propuestas que será revisada a partir de este fin de semana por el Congreso.

Las dos campañas presidenciales lidian en este momento con la dificultad de hacer compatibles su imprescindible actividad política en busca de votos con la angustia de una nación que no tiene en estos momentos oídos para otra cosa que no sean sus problemas económicos. Tanto Obama como McCain han reajustado ya considerablemente sus agendas y sus prioridades para responder a esa realidad, pero mientras Obama parece moverse en este terreno con gran comodidad, su rival tiene que batallar cada día para que su mensaje se deje oír por encima de numerosas contradicciones. Eso hace cada día su mensaje más estridente y populista.

Mientras Obama, que se está viendo favorecido en las encuestas, ha apostado por un tono patriótico ante el reto que el país tiene por delante - "juntos podemos salir de esto como hemos salido antes de situaciones más difíciles"-, McCain, que pierde terreno en los sondeos, intenta despegarse de la Administración y de Washington y vincular a Obama con el tipo de políticas y de conductas que han dado lugar a la hecatombe en Wall Street. "Voy a acabar con los abusos en Washington y con la corrupción en Wall Street", prometió McCain.

Barack Obama, a su llegada ayer a la Universidad de Miami donde celebró un mitin.
Barack Obama, a su llegada ayer a la Universidad de Miami donde celebró un mitin.REUTERS

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