Crítica:Crítica
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Paradigma novelístico de los nuevos tiempos

No hay la radicalidad especulativa, política y metaliteraria de su primera trilogía (Señas de identidad, Don Julián y Juan sin tierra) en la nueva novela de Juan Goytisolo, El exiliado de aquí y allá, pero sí esa tensión entre discurso e historia tan característica en toda su narrativa. Tensión moral y estética que se dibuja cuando la contemporaneidad y la forma novelística se juntan para ser eficaces. Novela breve, construida a base de capítulos fugaces, El exiliado de aquí y allá, heredera de Paisajes después de la batalla (1982), se ofrece como paradigma novelístico (uno de los paradigmas) de los nuevos tiempos: contención en la sintaxis y un demoledor ejercicio de la desilusión como forma de lucidez ideológica. El escritor barcelonés utiliza una frase de Karl Kraus para encabezar su libro: "Que mi estilo se adueñe de los rumores del tiempo". Kraus, como nadie, diagnosticó la insustancialidad (de la prensa, entre otras cosas) de su época. Hay en esta novela el espíritu desengañado de Kraus. La refutación contundente a las razones de Estado y anti-Estado, a las del Sistema y el anti-Sistema.

El exiliado de aquí y allá

Juan Goytisolo

Galaxia Gutenberg. Barcelona, 2008

158 páginas. 18 euros

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El exiliado de aquí y allá es una crítica a la situación actual del mundo. A su mercantilización feroz y a su estupidez ideológica. Desde una voz omnisciente, el narrador de esta historia nos relata una alegoría de nuevo cuño, donde la globalización, internet y la fetichización mediática juegan roles narrativos en el texto en clave de farsa y parodia. La obra narrativa de Juan Goytisolo mantiene una constante discursiva. Incluso en sus textos más autobiográficos como Coto vedado (1985) y En los reinos de taifa (1986). Su trama la conforma un sistema de ideas (sobre el estatus de la literatura, del realismo a favor y luego en contra, sobre la intolerancia, sobre España). Pues bien, en la obra que ahora reseñamos, sin llegar nunca a la complejidad textual de Makbara (1980), por citar un ejemplo de libro suyo sustentado en investigaciones casi ensayísticas, su tesitura estética sigue siendo la acomodación renovada de la forma novelística (del criterio de Juan Goytisolo sobre ésta) a la interpretación de la realidad más inmediata.

Hay en esta novela una evidente alegorización del mundo, un mundo unido por la patológica inmersión de sus grandes dirigentes en la mentira, por la miseria, por el resentimiento y por el terrorismo ciego e indiscriminado. Pero su escritura transcurre con esa urgente necesidad de transparencia e instantánea inteligibilidad. Hacer ficción sobre lo contemporáneo siempre es un riesgo. Riesgo al lugar común de lo apocalíptico o al pesimismo programático. No es el caso de esta novela de Juan Goytisolo, donde la sospecha moral se convierte en un saludable e incisivo ejercicio novelístico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 29 de agosto de 2008.

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