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Catástrofe aérea en Madrid | Las víctimas

Interior reconoce que es posible que alguno de los cuerpos no sea identificado

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, reconoció ayer en una entrevista concedida a la Cadena SER que es posible que alguno de los cuerpos de las víctimas del accidente aéreo quede sin identificar. Minutos después, tras visitar a las familias de dos heridos ingresados en el Hospital de la Princesa de Madrid, matizó sus declaraciones: "Trabajamos en la hipótesis de que se van a identificar todos los restos del accidente, absolutamente todos".

El ministro rehusó dar plazos. "No quiero dar fechas. Ya les hemos dado a [los familiares de] las víctimas las pautas de trabajo que estamos siguiendo. Queremos ir rápido, pero queremos también ir seguros y que todos los familiares, cuando reciban los restos mortales, tengan la certeza de las identidades", aseguró.

Rubalcaba no quiso aventurarse tras los fallos de las previsiones iniciales, que situaban en el pasado fin de semana el plazo para identificar a la totalidad de las víctimas. El ministro cifró al mediodía de ayer en 90 el total de cuerpos reconocidos por la policía y los forenses que trabajan "sin descanso". Esos cadáveres ya han sido "puestos a disposición de las familias". Anoche, la cifra de víctimas identificadas era de 98.

El mal estado de los cuerpos está siendo el principal escollo para una rápida identificación. Los especialistas tienen que asegurarse de extraer muestras de ADN en buen estado, una labor difícil cuando los cadáveres están carbonizados. Una vez que la muestra es segura, hay que cotejarla con las que aportan los familiares, tarea que puede ser más o menos costosa en función de la relación de parentesco.

Entre las víctimas hay un niño adoptado cuya identificación por ADN va a ser casi imposible, puesto que no puede ser cotejada con ningún pariente. Sólo se podría comparar con algún resto del propio niño, que únicamente se podría extraer de algún objeto personal. Éste, además del mal estado de los cuerpos, fue el ejemplo que puso el ministro del Interior para escenificar la complicación del trabajo con algunas víctimas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de agosto de 2008