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Catástrofe aérea en Madrid | La investigación

El juez ve el vídeo cuatro días después que los ministros

En el juzgado no ha sentado bien que el propio instructor, Juan Javier Pérez, tuviera que requerir con urgencia a AENA que le remitiera el vídeo de la tragedia del avión de Spanair JK5022, que sólo dura siete segundos. El magistrado lo reclamó al enterarse por la prensa de su existencia y de que éste ya había sido visionado por el presidente del Gobierno y por miembros de su gabinete. Fuentes del Poder Judicial señalaron ayer que lo correcto en estos casos es que todo el material de la investigación sea puesto en conocimiento del juzgado en cuanto se obtenga. Fue la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, quien exhibió en La Moncloa el citado vídeo, captado por una cámara del aeropuerto. Fomento ha manifestado que las imágenes fueron remitidas a la policía judicial en cuando se tuvo acceso a ellas.

El magistrado, tras visionar ayer el vídeo, cuatro días después que los políticos, sigue a la espera de recibir los informes periciales que ha encargado a Aviación Civil y a la Guardia Civil para tratar de aclarar qué sucedió en el vuelo JK5022 de Spanair. Cuando reciba los informes, los analizará y determinará a qué personas interroga y si lo hace como imputadas o testigos.

El vídeo del siniestro que el juez reclamó a AENA dura apenas siete segundos. Son imágenes tomadas desde una cámara situada a varios kilómetros de distancia. Se aprecia cómo el aparato avanza por la pista 36-L, cercana a la Terminal 4 de Barajas, y rebasa en aproximadamente unos 500 metros el tramo habitual para la elevación. Esta pista de Barajas es de las más largas de Europa: mide 4.440 metros de longitud por 60 metros de ancha.

Diligencias secretas

También muestra el vídeo cómo la nave se eleva apenas unos metros para inmediatamente después escorarse a la derecha y caer sobre el terreno, donde rebota hasta seis veces antes de incendiarse. Aunque son imágenes tomadas a gran distancia, aparentemente no se observa ni fuego ni explosión en los motores cuando el aparato se eleva.

Considerado por sus compañeros una persona trabajadora, tímida y exigente, el juez Pérez tiene dadas instrucciones de que no haya filtraciones sobre las pesquisas. Compañeros del juez no entienden, sin embargo, por qué ha decretado el secreto de sumario. "Aquí nadie va a destruir pruebas ni nada. Es un accidente. Y las víctimas quieren transparencia, no cerrazón informativa, que sólo alimenta la especulación". Fue el propio juez quien prohibió que se facilitasen imágenes del lugar del accidente. Temía que apareciesen colgadas en Internet fotos de los cadáveres.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de agosto de 2008