Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
CARTAS AL DIRECTOR

Entre dos fuegos

Bruselas, Bélgica

Respecto al artículo Turquía, entre dos fuegos, de Jesús A. Núñez Villaverde, publicado el 30 de julio en su diario, quisiera puntualizar lo siguiente.

Es verdad que los intentos del aparato del Estado turco de deshacerse del partido gobernante mediante maniobras anti-democráticas son a la larga dañinos para la democracia y el laicismo en Turquía. Pero no lo es menos que el perfil y, sobre todo, las políticas del AKP suscitan una legítima preocupación entre amplios sectores laicos de la población turca, que nada tienen que ver con "las prebendas y poder" del establishment civil-militar a las que alude el señor Villaverde.

Por ejemplo, después de su victoria en las elecciones de 2007, el Gobierno de AKP ha actuado con celo en la cuestión del levantamiento de prohibición del velo islámico en las universidades, pero se olvidó por completo de otras reformas necesarias en el terreno de los derechos humanos y libertades individuales, como derechos de las minorías aleví y kurda, por no hablar ya de otros colectivos que sufren discriminaciones y que no son del gusto de los islamistas, como los homosexuales.

En segundo lugar, el autor pone el laicismo turco en el contexto general del mundo musulmán. Turquía y su experiencia del laicismo es un caso único en el mundo musulmán, en el sentido de que esta experiencia incluso precede el establecimiento de la república de Ataturk. El Imperio Otomano, en muchos sentidos, ya era un estado secular.

Los islamistas de AKP querrían redefinir el laicismo en el sentido más permisivo con las expresiones públicas de la religión, pero en ningún caso se plantea un dilema "laicismo o religión", como parece indicar el señor Villaverde.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de agosto de 2008