El Grec del riesgo logra 80.000 entradas

"Un cambio de modelo acompañado del éxito". Así es como el director del Grec, Ricardo Szwarcer, resume la presente edición del festival, la segunda de su mandato, cuyo programa se clausurará mañana con un Réquiem interpretado por la Orquesta Sinfónica y Coro del Gran Teatro del Liceo. Szwarcer asumió el cargo con el reto de dotar al festival de una personalidad propia, definida por la experimentación y la sorpresa, la diversidad de oferta y público, el estímulo de la creación autóctona y la exhibición de la nueva escena internacional. La respuesta del público, "por encima de nuestras expectativas", se traduce en un total de 80.207 espectadores, de los cuales 66.448 (el 57% del aforo) pasaron por taquilla. El porcentaje se sitúa cinco puntos por encima de la media de ocupación de los teatros barceloneses en el primer semestre de 2008, y es superior en 9 puntos al aforo medio del festival entre 2000 y 2006.

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En términos absolutos, las cifras de venta suponen un descenso de 12.000 espectadores respecto al año anterior, atribuida por el director a la drástica reducción en el número de conciertos. "Por primera vez se muestra que el Grec puede sobrevivir sin la música popular", aseguró ayer el director al ofrecer el balance de la edición. El Grec entiende que el festival no es el marco apropiado para acogerla, y si el año pasado fueron 12 las propuestas de este género (que sumaron 21.000 espectadores), en esta edición se han ofrecido sólo 4 (vistas por 6.000 personas).

A cambio, se ha incorporado a la oferta la música clásica. Pese a que que los espectáculos programados en el Palau de la Música y el Auditori han vendido sólo un tercio de las entradas disponibles, Szwarcer señaló que pretende repetir la experiencia aunque en aforos más reducidos. Algo que no haría con el controvertido espectáculo inaugural, la Història del soldat, pues dice haber asumido que no era adecuado para abrir el festival. De hecho, sólo se vendió el 25% de las entradas disponibles para las tres funciones de este montaje, si bien la noche inaugural se reserva a público invitado.

En el capítulo de las controversias, ha recibido algunas críticas por el porcentaje de espectáculos en catalán. "¿Cuánto es poco?", se preguntaba ayer Szwarcer. "Soy contrario a cualquier tipo de cuotas", añadió el delegado de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, Jordi Martí.

Entre las apuestas personales de Szwarcer destaca su compromiso con el circo, que es a la vez un modo de atraer al público familiar. El acierto de la iniciativa se demuestra con la media de ocupación de las cuatro propuestas ofrecidas, el 94% (79% si se tienen en cuenta sólo las entradas de pago).

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El director anunció que este "cambio de modelo" exige aún algunos cambios, que se verán el año próximo. Entre las novedades figura la coproducción de un espectáculo con los festivales de Aviñón, Estambul y Atenas. Será un montaje teatral con intérpretes catalanes gestado mediante una fórmula asociativa que, a su juicio, es la mejor manera de alargar la vida de los espectáculos más allá del Grec. Porque si bien sabe que su nuevo modelo todavía debe acabar de consolidarse, lo que sí tiene claro es el camino que no debe seguir. A saber: no debe ser "un canal más para distribuir subvenciones", como tampoco una prolongación o un laboratorio de la temporada regular. Szwarcer insiste: "Debe tener su propio perfil y sus propios objetivos".

Ricardo Szwarcer, director del Grec, en la terraza del Palau de la Virreina.
Ricardo Szwarcer, director del Grec, en la terraza del Palau de la Virreina.CARLES RIBAS

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