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Un testigo histórico de la presencia de Roma

El doble mausoleo recién hallado, sin precedente en Madrid, confiere al yacimiento su importancia como documento histórico único. En la excavación de Arroyomolinos, coordinada por Luis Hernández y Lidia Vírseda, y del que forma parte el experto en arqueología tardorromana Alfonso Vigil, se han podido medir las magnitudes del monumento funerario, cuya envergadura demanda una especial delicadeza para averiguar qué es lo que contienen los ataúdes emplomados que permanecen en su fondo y a un lado sin abrir, explica la arqueóloga Inmaculada Rus.

Hay tres posibles desarrollos: extraer todo el conjunto que alberga los sarcófagos y trasladarlo a un museo; sacarlo y desplazarlo al parque fluvial contiguo, a unos 200 metros, para contextualizarlo en su ámbito y allí exhibirlo al público, y la tercera posibilidad, dejarlo sobre el terreno.

En todo caso, explica el arqueólogo Nicolás Benet, "las tareas de aproximación a los ataúdes son muy complejas por el tonelaje que soportan, que dificulta sobremanera su apertura y extracción".

La Miaccum legendaria

El reciente descubrimiento, por su entidad arqueológica, ha desatado nuevas especulaciones sobre el emplazamiento, todavía desconocido, de la legendaria Miaccum, la villa sobre la cual se cree que comenzó el poblamiento romano de Madrid.

En principio, y por homofonía, su enclave se situaba junto al arroyo Meaques, que surca la Casa de Campo; posteriormente, se creyó que estuvo bajo la antigua prisión de Carabanchel, en un área con muchos restos de villas y alquerías romanas; ahora, Arroyomolinos recoge el testigo, porque su alfoz parece reunir los requisitos que se atribuyen a un gran poblamiento romano: contigüidad de un río, el Combos; excelentes comunicaciones; benignidad del clima; riqueza de sus campos cerealeros e incesante habitación de sus vaguadas.

La confusión sobre Miaccum, entre otras razones, surge porque en los itinerarios de Antonino, de corte fiscal más que geográfico, referidos a la península Ibérica, se emplearon unidades variables e irregulares, lo cual complica grandemente la posterior localización de sus hitos.

Arroyomolinos fue el lugar de nacimiento de Juana Enríquez, madre de Fernando el Católico. En su origen se denominó Chozas del Arroyo, nombre que sugiere un poblamiento muy antiguo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de julio de 2008