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Reportaje:Las colecciones de EL PAÍS

Sólo hay un Fritz Lang

Mañana, por 9,95 euros, un libro y el DVD de 'Sólo se vive una vez'

Lo primero que me gustaría recalcar de Fritz Lang, autor de Sólo se vive una vez (1937), es que estamos hablando de un maestro. Sólo un maestro o un gran malabarista/alquimista del cine tiene la capacidad de contar pequeñas historias poéticas y populares al tiempo que inciden y que interesan para entender el desarrollo general de la historia, pero contadas con una sencillez y sutileza extraordinarias. Ejemplo de esto es la historia del tendero y el policía que le roba manzanas o la de las dos ranas que Eddie le cuenta a Joan en el estanque durante la única noche de su breve luna de miel, preludio del trágico final de la película. Este tipo de tramas, sutilmente integradas en una película, sólo las puede realizar un maestro de la narración.

Los personajes del cineasta evolucionan de forma constante, como la vida

Asombrosa es la capacidad de Fritz Lang, a veces al límite, de generar atmósferas, como cuando se casa o cuando ellos dos están juntos. Es un clip sobre la felicidad y el amor. Todo, la música y el entorno, están utilizados para narrar a tope, llegando incluso a cambiar de estilo a favor de narrar una cosa. O la utilización de sombras, encuadres y espacios que rodean a la pareja y construyen una atmósfera asfixiante de encarcelamiento durante toda la película, como cuando Joan acude a la prisión para recoger a Eddie tras finalizar su condena, el encuadre detrás de las rejas y con la sombra de éstas extendiéndose por ambos espacios, dentro y fuera de la cárcel, creando la confusión sobre quién está dentro y quién fuera.

Además, su forma de construir la tensión cuenta siempre con unos elementos de una narración muy sencilla y muy directa, pero que yo considero de lo más difícil. Hay una frase americana que me gusta mucho y que aquí encajaría muy bien: "Sorry, I didn't have time to make it shorter" ("lo siento, no he tenido tiempo de hacerlo más corto"). Es exactamente lo que hace Fritz Lang, tomarse tiempo para explicar las cosas con el ritmo adecuado.

Los personajes que construye están en constante evolución, lo cual resulta fundamental. Sólo no evolucionan los personajes en las malas películas o en los malos guiones; en las buenas películas o en los buenos guiones, como en la vida, los personajes cambian y evolucionan, y Eddie y Joan se mueven en una bipolaridad crónica entre la bondad y la maldad, provocando un sentimiento de empatía entre los protagonistas y el espectador. Sabemos que Eddie es inocente y que son las circunstancias lo que le han llevado a esa situación, sin embargo, es cierto que asesina al único que creía en él, aparte de Joan. En el caso de Joan, pasa lo mismo. Sabemos que ella es una buena persona, sin embargo, es capaz de cualquier cosa para conseguir que Eddie escape y sobreviva.

En resumen, Sólo se vive una vez resulta una película fundamental, intensa e inolvidable, y, como todas las obras maestras, el tiempo la va mejorando.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de julio de 2008