El conflicto de Irak

Repsol YPF entra en la puja por las nuevas adjudicaciones

Con el barril por encima de los 140 dólares y sin atisbos de que la demanda afloje la presión, el fin del petróleo barato es ya una frase gastada. Y un país con cuantiosas reservas sin catar de crudo ligero, el menos costoso de extraer, una oportunidad que las petroleras no están dispuestas a dejar pasar. La lista de empresas seleccionadas por el Gobierno iraquí para optar al desarrollo de seis campos de petróleo está cuajada de pesos pesados (Total, BP, Shell). Y entre ellos figura la petrolera española Repsol YPF, que acogió el anuncio con cautela.

"Estudiamos esta oportunidad con mucho interés, pero aún hay mucho que aclarar", comentó el presidente de Repsol, Antoni Brufau, tras intervenir ayer en la inauguración del Congreso Mundial del Petróleo que se celebra esta semana en Madrid. Repsol completó en febrero la documentación que le exigía el Gobierno iraquí para optar a la adjudicación de contratos y en abril ya pasó una primera selección.

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Fuentes de la compañía española indicaron que el interés de Repsol depende de las condiciones que ofrezca el Ejecutivo iraquí. Si abre sus yacimientos a las multinacionales, Irak se convertiría en una llamativa excepción entre los países productores de Oriente Próximo, que atesoran más del 60% de las reservas mundiales y siempre han guardado la explotación a sus propias empresas públicas. Pero la polémica Ley del Petróleo, que serviría de paraguas legal para las adjudicaciones a compañías extranjeras, sigue atrancada en el Parlamento. Y, por ahora, el ministro del Petróleo, Husain al Shahristani, limita la colaboración a asistencia técnica.

Repsol YPF ya intentó, a finales de los años noventa, participar en la explotación de un yacimiento iraquí, pero la resistencia del régimen de Sadam Husein a cumplir con las exigencias de la ONU malbarató el proyecto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 30 de junio de 2008.

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