Crítica:'LIED'Crítica
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La decepción

Como los grandes mitos del canto, la mezzosoprano alemana Waltraud Meier fue recibida con bravos y aclamaciones. Había expectación ante su recital. Pero la desilusión no tardó en llegar. Siendo generosos, su Schubert fue decepcionante; siendo realistas, fue penoso. Con Richard Strauss el nivel artístico se elevó, pero en ningún caso llegó a las cotas a las que Waltraud Meier nos tiene acostumbrados. ¿Una mala tarde? ¿Cansancio? ¿Síntomas de comienzo de un deterioro vocal?

El mundo del lied es implacable en un tipo de exigencias que tienen poco que ver con las de la ópera. Waltraud Meier es una fabulosa cantante de ópera, con un temperamento magistral, un sentido de la construcción de los personajes fuera de serie y una capacidad portentosa de comunicación. En el lied son otros valores los que cuentan: la compenetración con la palabra poética, el sentido del claroscuro, la sutileza, la sencillez, la diferenciación de estilos. Schubert es el punto de referencia. Meier impuso un dramatismo artificial fuera de sitio. Y Schubert resultó casi irreconocible.

Waltraud Meier (mezzosoprano)

Con Josef Breinl al piano. XIV Ciclo de Lied. Canciones de Schubert y Richard Strauss.

Teatro de La Zarzuela, 10 de junio.

En Strauss, Waltraud Meier se sintió más cómoda e incluso tuvo frases mágicas, evocadoras, profundas. Pero no cuajó una actuación con el deseable nivel de continuidad. Imperó la frialdad de la corrección. La emoción del canto saltaba sólo a cuentagotas. Triste, verdaderamente, en una intérprete tan excepcional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0013, 13 de junio de 2008.