Bush admite que se excedió para justificar la guerra de Irak en Europa

"Di la impresión de ser un tipo ansioso por combatir", dice el presidente de EE UU

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, se lamentó ayer de las divisiones que causó la guerra de Irak entre los países partidarios y contrarios a la invasión en 2003. "Creo que debería haber usado una retórica diferente", dijo al diario británico The Times durante el vuelo transatlántico que lo trajo a Alemania para su última visita a Europa antes de abandonar la Casa Blanca, en siete meses.

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Bush reconoció que a veces usó el tono erróneo para explicar las razones de la guerra, como "vivos o muertos" y "a por ellos". En la rueda de prensa que siguió a su reunión con la canciller alemana, Angela Merkel, el presidente de Estados Unidos añadió que, pese a los posibles fallos de comunicación, no lamenta "lo más mínimo" haber ordenado la invasión. Pese a reconocer que sus fallos retóricos pudieron dar la impresión de que es "un tipo verdaderamente ansioso por combatir, por ir a la guerra", Bush fue ayer tajante: "No me gusta la guerra". Otra cosa es el derrocamiento de Sadam Husein, que ha hecho del mundo "un lugar más seguro", dijo en Meseberg, a unos 60 kilómetros de Berlín.

El programa nuclear de Irán fue un tema central en la entrevista con Merkel. Ambos se dijeron partidarios de endurecer las sanciones contra Teherán si "la solución diplomática" no da los frutos que esperan e Irán, que asegura que su objetivo es producir electricidad y no bombas, sigue adelante con el programa de enriquecimiento de uranio. Las sanciones se decidirán en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, con el acuerdo de China y Rusia. Ni Bush ni Merkel anunciaron plazos. Bush no descartó un ataque militar estadounidense o israelí: "Todas las opciones están sobre la mesa". Mientras, Merkel criticó en una entrevista con el Financial Times "la dominación anglosajona" de los mercados y dijo que Europa debería tener más influencia sobre las reglas del sistema financiero.

George W. Bush y Angela Merkel, durante la conferencia de prensa que dieron ayer en la localidad alemana de Meseberg.
George W. Bush y Angela Merkel, durante la conferencia de prensa que dieron ayer en la localidad alemana de Meseberg.REUTERS

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* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 11 de junio de 2008.

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