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El Parlamento desoye las demandas de la pesca en una tensa sesión plenaria

Los manifestantes se enfrentan con la policía en el acceso a la sede de la Cámara

Los representantes del sector pesquero que ayer fueron testigos de excepción en el Parlamento de un debate en torno las medidas que las autoridades deben adoptar para paliar las consecuencias de la subida de los carburantes en la pesca abandonaron la sede de la Cámara entre indignados y frustrados. Las tres fuerzas políticas, PP, PSdeG y BNG, no fueron capaces de ponerse de acuerdo para aprobar una lista común de propuestas de apoyo al sector, de manera que socialistas y nacionalistas acabaron votando en contra de la moción promovida por los populares a partir de las demandas de armadores y pescadores.

Mientras se celebraba la sesión, unos 300 manifestantes procedentes de los puertos de A Coruña, Muros, Noia, Ribeira, Celeiro, Burela y A Guarda se manifestaban a la entrada del Parlamento, protegida por un fuerte dispositivo policial, reclamando medidas de apoyo para hacer frente a las dificultades del sector. La tensión se disparó cuando dos de los manifestantes, tras un forcejeo, fueron retenidos por la policía después de que consiguieran traspasar la verja que protege el acceso al Parlamento.

Bengalas

En ese momento sus compañeros se abalanzaron contra la verja y comenzaron a bombardear a los agentes con bengalas de señalización marítima, mientras un reducido grupo de antidisturbios trataba de hacerles retroceder. Al cabo de unos minutos, y tras una breve negociación, los agentes permitieron a los dos retenidos volver con sus compañeros.

Dentro, los representantes del sector intentaron sin éxito ser recibidos por el portavoz del PSdeG, Ismael Rego, o por el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño. Sólo habló con ellos el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, quien les disuadió de provocar un incidente desde la tribuna de invitados o de encerrarse en el Parlamento, como habían planeado inicialmente.

Del malestar de los pescadores son un buen ejemplo las declaraciones de Francisco García, representante de la cofradía de A Coruña, "Esto es una vergüenza", proclamó. A "nuestros políticos no les importa la crisis del sector pesquero". Y amenazó: "Nos están provocando para que mostremos nuestra capacidad de fuerza, y la vamos a mostrar". "Vamos a enseñar al señor Touriño de lo que somos capaces los marineros". "¿Qué es lo que quieren para sentarse a negociar?" "¿Un muerto más?", se preguntó.

La propuesta del PP, que acabó siendo rechazada, planteaba entre otras medidas la rebaja de la cuota de la Seguridad Social a los marineros "mientras dure la crisis", la reducción de las tarifas portuarias, campañas de consumo de pescado o el control de las importaciones. También pedía al Gobierno central el pago de ayudas pendientes desde 2004 y 2005, así como la promoción de una reunión de los ministros de Pesca y Economía de la Unión Europea para afrontar de forma conjunta la "grave crisis" del sector.

Socialistas y nacionalistas pedían la sustitución de la moción del PP por un texto que reclamaba a la Xunta el impulso de proyectos de innovación tecnológica, el fomento de la promoción de la venta directa y la apuesta por las marcas de calidad. También instaban a la Xunta a que solicitase al Gobierno estatal medidas urgentes de carácter económico y la concesión a la gasolina del mismo tratamiento fiscal que al gasóleo profesional, el uso de los fondos europeos para hacer frente a los efectos de la crisis, así como incrementar los controles sobre las importaciones.

Previamente, y en respuesta a una pregunta de Núñez Feijóo sobre este asunto, el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño defendió el "legitimo derecho al paro" (pero también al trabajo), volvió a situar la solución del problema en el contexto de la UE y se mostró esperanzado en que fructifique una iniciativa promovida por España, Francia, Italia y Portugal para adoptar medidas paliativas. "Lo que no es bueno", concluyó en referencia a Feijóo, "es alentar posiciones contrarias al diálogo con declaraciones irresponsables y visitas inoportunas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de junio de 2008