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Golpe a la cúpula de ETA

Detenido en Burdeos el jefe de ETA

Francisco Javier López Peña fue arrestado junto al ex parlamentario de Batasuna Jon Salaberria y Ainhoa Ozaeta, la mujer que anunció el inicio de la última tregua

ETA ha vuelto a perder la cabeza de la serpiente. La Gendarmería francesa y la Guardia Civil detuvieron anoche en Burdeos a Francisco Javier López Peña, Thierry, considerado el máximo responsable de ETA, el jefe político de la banda que dio por rotas de forma abrupta las conversaciones con los enviados del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero durante el pasado y fracasado proceso de fin dialogado de la violencia. Junto a él cayeron también Ainhoa Ozaeta Mendiondo, la ex dirigente de HB que leyó el comunicado que daba origen a la última tregua de ETA; el ex diputado de Batasuna Jon Salabarria Sansinenea, e Igor Suberbiola, un viejo conocido de la kale borroka.

Las detenciones fueron ejecutadas sobre las 23.30 de ayer, cuando los terroristas fueron localizados en una vivienda de Burdeos mientras celebraban una reunión. Las investigaciones venían fraguándose desde hace meses, pero se aceleraron tras el atentado contra la casa cuartel de Legutiano (Álava), en la madrugada del miércoles pasado, en la que fue asesinado el guardia civil Juan Manuel Piñuel. Orden de Thierry.

Los terroristas estaban reunidos en un piso del centro de Burdeos

López Peña dio la orden de matar a Isaías Carrasco y de atacar Legutiano

La operación policial es el resultado de una investigación desarrollada de forma conjunta por los servicios de información franceses y la Guardia Civil. Las pesquisas de los agentes de los dos cuerpos llevaron a la localización de un piso viejo y pequeño en el que se reunían los máximos responsables del aparato político etarra, según informaron anoche fuentes antiterroristas.

Los detenidos fueron sorprendidos en un piso situado en el número 63 de la calle Cours de la Marne, en Burdeos, informa la agencia Vasco Press. En el interior de la vivienda, muy próxima a la estación de trenes de la ciudad, había cuatro pistolas y una pequeña cantidad de explosivo, así como abundante documentación y material informático. Los terroristas, pese a estar armados, no ofrecieron resistencia.

Los detenidos son considerados la cúpula política de ETA, no la militar, ya que esta segunda está dirigida por Garikoitz Aspiazu, Txeroki, y Aitzol Iriondo Yarza, Gurbitz, quienes junto con Thierry forman lo que las fuerzas de seguridad del Estado llaman a veces la Santísima Trinidad de ETA. De hecho, Thierry fue el encargado de dar al traste con las conversaciones con el Gobierno en la última reunión que mantuvieron ambas partes, en diciembre de 2006. Poco después, ETA dinamitaba el proceso con la voladura de un aparcamiento del aeropuerto de Barajas y, en junio de 2007, la ruptura se hacía oficial con la lectura de un comunicado. La orden de atacar la T-4 fue de Thierry.

López Peña, de 49 años y natural de Galdakao (Vizcaya), sería el que habría tomado la decisión de abrir una larga ofensiva para "hacer pagar al Gobierno" la ruptura del proceso. Su posición en la cúpula etarra le convierte en la persona que ordena y da el visto bueno a los atentados. Por ello, sin su plácet, ETA no habría vuelto a matar y menos a acciones tan directas, de tiro en la nuca, como la del asesinato del ex concejal del PSE en Mondragón Isaías Carrasco.

López Peña estaba oculto desde 1983 y desde hace al menos diez años es incluido de forma recurrente en los organigramas sobre la dirección de ETA tanto de la Guardia Civil como de la Comisaría general de Información de la Policía y del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Por su importancia en la cúpula y por ser el responsable de la ruptura de la tregua, Thierry era, como lo sigue siendo Txeroki, el objetivo número uno de la policía.

Los otros detenidos son Ainhoa Ozaeta, de 34 años, ex miembro de Herri Batasuna, a la que no se le conocen delitos de sangre y que fue la mujer que leyó el comunicado que abría el último alto el fuego, el 22 de marzo de 2006, y que concluyó oficialmente el 5 de junio de 2007. Junto a ella se encontraba el ex parlamentario Jon Salaberria, de 39 años, quien además fue durante los años noventa uno de los dinamizadores del terrorismo callejero en Guipúzcoa mientras lideraba la organización juvenil Jarrai, proscrita por la justicia. Siempre ha eludido la cárcel milagrosamente, la última cuando fue absuelto en 2004 de un delito de enaltecimiento del terrorismo. Desde esa fecha, se encontraba en paradero desconocido.

El cuarto detenido es Igor Suberbiola, nacido el 25 de mayo de 1979 en San Sebastián, un huido de la justicia y militante de Jarrai y Haika antes de formar parte del aparato político de los terroristas. Es un viejo conocido de Salaberria y también de un anterior jefe de ETA Francisco Javier García Gaztelu, Txapote. En 2001 fue encarcelado por Baltasar Garzón y, como tantos otros, se sumó a ETA en cuanto pudo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de mayo de 2008