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Tribuna:coyuntura nacional

Flirteando con la recesión

En los últimos meses se ha producido en España un debate, casi siempre interesado y sesgado según el color político del que intervenía, sobre si nuestra economía se encontraba o no en recesión. Como siempre sucede en estos casos, tras estos debates el ciudadano de la calle pasa del desconocimiento a la confusión, aunque algo queda y así, poco a poco, va aumentando la cultura económica del país, que bien le hace falta. Parte de la culpa de esta confusión proviene de la propia ciencia económica, que no ha logrado establecer, como han hecho las ciencias exactas, una semántica comúnmente reconocida internacionalmente para definir y analizar los fenómenos económicos, especialmente los relacionados con los ciclos, cuyo estudio ha sido históricamente el patito feo de la teoría económica.

Previsiblemente, el crecimiento del PIB en el primer trimestre del año no superará el 0,3% o 0,4%

Los datos del segundo trimestre apuntan a que la economía puede estancarse o retroceder ligeramente

De forma concisa, podemos decir que la evolución de las economías a lo largo del tiempo se desarrolla en forma cíclica y que los ciclos tienen dos fases: la ascendente, o expansiva, en la que el ritmo de crecimiento va a más; y la descendente, o recesiva, en la que va a menos, pudiendo o no (no todos los ciclos son iguales) llegarse a tasas negativas. Cada una de estas dos fases puede dividirse, a su vez, en otras dos, aunque aquí empieza la falta de consenso para utilizar una semántica común. Partiendo de un mínimo, la fase ascendente se inicia con una subfase de recuperación, que va tomando fuerza hasta convertirse en una expansión y alcanzar un máximo (pico, cresta, auge); tras éste se inicia la fase descendente, que en un primer momento supone una simple desaceleración del ritmo de crecimiento, que suele dar paso a una recesión (el nivel del PIB retrocede o se sitúa claramente por debajo del ritmo tendencial) hasta alcanzar de nuevo un mínimo (valle, sima o depresión).

¿En qué fase cíclica se encuentra ahora la economía española? Tras alcanzar un máximo, que provisionalmente podríamos fechar en el último trimestre de 2006, durante 2007 hemos estado en la subfase de desaceleración, que ha sido bastante suave. Pero la coyuntura ha empeorado muy rápidamente a partir del primer trimestre de este año y yo diría que, antes de lo previsto, hemos empezado a pasar el límite (si es que no lo hemos pasado ya) de la subfase de recesión. El próximo miércoles, el INE nos dará un avance del crecimiento del PIB en el primer trimestre del año, que previsiblemente no superará el 0,3% o 0,4% trimestral (entre el 1% y el 1,5% en términos anualizados), lo que no llega ni a la mitad del ritmo tendencial de los últimos 12 años (3,7% anual). Pero es más, los datos que vamos conociendo del segundo trimestre apuntan a que el PIB puede estancarse (crecimiento cero, valga la inconsistente expresión) o retroceder ligeramente. Lo más granado de esta información se recoge en los gráficos adjuntos.

El paro registrado aumentó en abril en 37.542 personas, un mes en el que históricamente suele retroceder en unas 50.000. Por ello, la cifra desestacionalizada, la que importa para ver la tendencia, da un aumento de 92.500. El distinto calendario de la Semana Santa distorsiona este dato, pero si hacemos la media de marzo y abril para evitar este sesgo, obtenemos un aumento mensual de unos 50.000 parados, que supone un ritmo anualizado (multiplicado por 12) de 600.000. Esto supondría que se está destruyendo empleo. Efectivamente, otro indicador vino a corroborar esta conclusión, el de afiliados a la Seguridad Social. Haciendo también la media de marzo y abril, se ha producido una pérdida de afiliados (en datos desestacionalizados) de unos 25.500 por mes (más de 300.000 en términos anualizados). El gráfico superior derecho nos muestra las tasas de variación mensual, en términos anualizados, de este indicador de empleo, y podemos ver que en los últimos meses han pasado a ser negativas del orden del -1,4% (-16% en el caso de la construcción). Dado que la productividad puede estar creciendo poco más del 1%, la conclusión es que el PIB estaría ya en tasas negativas. Alguien dirá que es mucho concluir a partir de un solo indicador, pero es que el resto de indicadores apuntan a lo mismo. Ahí tenemos dos botones de muestra conocidos esta semana, la producción industrial de marzo y las ventas interiores declaradas por las empresas a la Agencia Tributaria. Esto no es alarmismo, es la pura, aunque dolorosa, realidad.

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de mayo de 2008