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La muerte de Leopoldo Calvo-Sotelo

Solemne adiós de Estado a Calvo-Sotelo

Miembros del Ejército trasladaron a hombros el féretro al interior del Congreso

La democracia rindió ayer tributo a Leopoldo Calvo-Sotelo, fallecido el sábado en Madrid. El segundo presidente de la democracia fue homenajeado con un ceremonial de Estado que continúa hoy. Todo, para que la democracia constitucional le despida en circunstancias muy distintas a las de su difícil mandato.

El Rey: "Era un gran español, un hombre de Estado y un demócrata"

Cientos de personas siguieron visitando la capilla ardiente por la noche

Las fuerzas armadas entraron en el Congreso para homenajear a Calvo-Sotelo 27 años después de que un grupo de uniformados interrumpiera en el Hemiciclo su investidura como presidente del Gobierno para poner fin a la vigencia de la Constitución. Como dijo José Bono, presidente del Congreso, se trata de todo un símbolo de la consolidación de la democracia a la que, según el testimonio de todos, contribuyó Calvo-Sotelo de forma decisiva en sus 21 meses al frente del Gobierno, después de Adolfo Suárez y antes de Felipe González.

Recibió el homenaje sentido de todas las autoridades del Estado, de riguroso luto y encabezadas por el Rey; del Congreso de los Diputados, que acogió la capilla ardiente y abrió la Puerta de los Leones, reservada para las grandes solemnidades; de cientos de ex altos cargos que han ejercido durante casi 30 años de democracia; del Ejército, que le rindió honores y, sobre todo, de varios miles de ciudadanos anónimos que desfilaron ante él durante todo el día. Un ceremonial inédito y cargado de emoción para el primer presidente democrático que fallece y para expresar el sentimiento de gratitud y reconocimiento por su decisivo papel en el tránsito de la dictadura a la democracia.

A primera hora de la mañana, el féretro de Calvo-Sotelo, envuelto en la bandera de España y escoltado por su familia, fue recibido en la puerta del Congreso por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, los presidentes de las dos Cámaras, José Bono y Javier Rojo, y la del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas. En el silencio emocionado de la Carrera de San Jerónimo, soldados de los tres Ejércitos y miembros de la Guardia Civil portaron a hombros el féretro hasta el Salón de los Pasos Perdidos, donde se instaló la capilla ardiente.

A los lados del féretro permanecieron la viuda, Pilar Ibáñez-Martín, sus ocho hijos y sus nietos. Poco después, el Rey, acompañado de la Reina y los Príncipes de Asturias, visitó la capilla ardiente y, visiblemente emocionado, depositó sobre el féretro el Collar de la Real y Distinguida Orden de Carlos III. "Ha muerto un gran español, un gran hombre de Estado, un demócrata y una persona muy querida", aseguró luego don Juan Carlos en un comunicado."Nunca olvidaré su encomiable entrega al servicio de España durante tantos años, su impagable contribución a nuestra transición, su labor para situar a España en el lugar que le corresponde en el mundo y su probada y permanente lealtad a la Corona", añadió el Rey.

Zapatero afirmó que "es un día para que la democracia llore a alguien que dejó mucho empeño para que vivamos en un país de libertades". El presidente expresó, en nombre del Gobierno, su "más profunda condolencia, pesar y homenaje" a Calvo-Sotelo y añadió que "una democracia es grande si reconoce y homenajea a los grandes hombres que con ahínco hicieron posible nuestro proceso de transición".

El ex presidente del Gobierno José María Aznar visitó la capilla ardiente a primera hora, pero eludió hacer declaraciones. No acudió Felipe González por encontrarse de viaje en Santo Domingo. Y el otro presidente de la democracia, Adolfo Suárez, enfermo desde hace años, estuvo representado por su hijo.

Durante toda la mañana, políticos de todos los colores, personalidades y representantes de muy diversos ámbitos de la sociedad española, visitaron la capilla ardiente. Por ejemplo, el líder de la oposición, Mariano Rajoy, quien elogió "el papel que desempeñó Calvo Sotelo para recuperar la normalidad" en una de las etapas más complicadas de la historia de España.

A partir de mediodía, miles de españoles anónimos hicieron cola y desfilaron ante el féretro del presidente del Gobierno más discreto y con mandato más breve. Pasadas las diez de la noche, cientos de personas continuaban visitando la capilla ardiente desde un acceso lateral ya que a esa hora se había cerrado ya la Puerta de los Leones. El cadáver de Calvo- Sotelo se traslada hoy a Ribadeo (Lugo) para su entierro. El jueves se celebrará el funeral de Estado en la Catedral de la Almudena de Madrid.

Los Reyes, los príncipes, el presidente del Gobierno y su esposa y el titular del Congreso, ante el féretro de Leopoldo Calvo-Sotelo, en el Salón de los Pasos Perdidos.

Tres días de luto y homenaje público en Ribadeo

- El Gobierno ha decretado tres días de luto oficial. A las nueve de la mañana de hoy está previsto que se cierre la capilla ardiente en el Congreso. Una hora después, el cortejo fúnebre, custodiado por un batallón de los tres Ejércitos, hará una parada en la Puerta de los Leones, donde sonará el himno nacional. En la plaza de Neptuno, se realizará un toque de oración.- El féretro saldrá de Torrejón de Ardoz (Madrid) en un vuelo que partirá a las 11.30 para llegar a Ribadeo (Lugo) unas dos horas después.- Los restos mortales del ex presidente quedarán instalados a las dos de la tarde en la capilla ardiente del salón de plenos del Ayuntamiento. En las escalinatas del consistorio, serán recibidos por la Banda Sinfónica Municipal, que interpretará el Réquiem de Mozart.- La capilla ardiente estará abierta hasta las seis de la tarde. Finalmente, se celebrará una misa en la iglesia parroquial de Santa María do Campo y el cuerpo del ex presidente será conducido al cementerio municipal, donde será inhumado. Todos los actos tendrán carácter público por deseo de la familia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de mayo de 2008

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