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El deseo de cambio prevalece en la campaña pese al duelo Obama-Clinton

Baja la popularidad de los demócratas y aumenta el rechazo a los republicanos

Los dos candidatos demócratas han encogido considerablemente su estatura política como consecuencia de esta larga y dura campaña electoral. Barack Obama ha perdido en las últimas semanas apoyo y credibilidad debido a las polémicas sobre el reverendo Jeremiah Wright. Las opciones de victoria del republicano John McCain han crecido al hilo de todo eso. Pero, a juzgar por las encuestas dadas a conocer ayer, sería más que prematuro que los republicanos echaran las campanas a repicar.

El senador negro ha perdido capacidad de conexión con los electores

Según un sondeo publicado por la cadena de televisión NBC y el diario The Wall Street Journal, la opinión de los electores sobre el Partido Republicano es hoy peor que nunca. Sólo un 27% de los encuestados expresó puntos de vista favorables hacia el partido que hoy ocupa la Casa Blanca.

El deterioro de la situación económica, simbolizado en el aumento del precio de la gasolina, unido al fracaso de la guerra de Irak son, en opinión de los electores, razones de peso suficientes como para desear un cambio en la presidencia. Un 51% quiere que un demócrata sustituya a George W. Bush, mientras que un 33% se manifiesta a favor de un republicano. "Estas cifras sin precedentes representan este año un serio obstáculo para cualquier candidato republicano", asegura el encuestador que ha dirigido el sondeo en el Journal Neil Newhouse.

Afortunadamente para los republicanos, John McCain se salva, por ahora, de esta quema. En un eventual duelo con Obama, McCain pierde por tres puntos, lo que se reduce a tan sólo un punto si el rival es Clinton. Ambas cifras están dentro del margen de error de la encuesta y anticipan una cerrada lucha por la victoria en noviembre.

Habrá que esperar, no obstante, a tener un candidato nominado por el Partido Demócrata para conocer con más precisión cuánto de esos buenos datos es mérito del propio McCain y cuánto es consecuencia del desgaste que las primarias han causado a los demócratas.

El que más ha sufrido en las últimas semanas ha sido Obama. Otra encuesta, publicada ayer en The New York Times y la cadena CBS sobre cómo los electores ven la campaña, muestra una clara erosión del favoritismo del senador de Illinois. Todavía es considerado como el más probable candidato demócrata por el 51% de los encuestados (el 34% apuesta por Clinton) pero esto representa un descenso de 18 puntos para él y un aumento de 13 para ella.

El retroceso de Obama es apreciable en todos los sondeos. El último de Carolina del Norte, donde se celebran elecciones primarias el martes, reducía su ventaja sobre Clinton a siete puntos después de haber estado siempre por encima de 10. Obama ha perdido capacidad de conexión con los electores, que ahora ven a Clinton más cercana a sus propios valores.

Es necesario esperar a ver lo que sucede el martes en Carolina del Norte y en Indiana, donde también hay primarias, para poder sacar conclusiones más consistentes sobre la gravedad del daño sufrido por Obama.

Sus rivales van a intentar mantener vivo el caso del reverendo Wright. Hillary Clinton acudió en la noche del martes al programa de Bill O'Reilly en la cadena Fox (en otros tiempos el buque insignia de la campaña derechista contra la ex primera dama) para insistir en que los sermones del pastor le parecían "odiosos y difíciles de creer".

Obama, por su parte, procura dejar atrás este episodio y recuperar el encanto perdido con una campaña dirigida más contra McCain que contra Clinton. Todavía está por delante y tiene la oportunidad de ampliar su ventaja si los votantes de Indiana y Carolina del Norte ponen sus deseos de cambio por encima de los temores que un personaje como Wright despierta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de mayo de 2008