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8 de cada 10 mayores que viven solos no llegan a 'mileuristas'

La imagen de un mileurista es la de un joven, a menudo, con una buena preparación, a la que cada subida de la hipoteca le provoca un ataque de angustia. Pero en Cataluña, casi 334.000 personas mayores de 65 años viven con menos de 1.000 euros al mes. Es casi el 29% de toda la población catalana que ha franqueado la edad de la jubilación. Muchos de ellos -y, sobre todo, ellas, porque, de esa cifra, poco más de 205.000 son mujeres- viven solos. Ocho de cada 10 mayores de los que viven solos son inframileuristas.

Aunque entidades como Cáritas vienen detectando un cierto rejuvenecimiento de la pobreza en los últimos tiempos, en paralelo al creciente peso los inmigrantes, el colectivo en situación de riesgo de cruzar ese umbral -el de 7.400 o 8.276 euros netos al año, según los cálculos- es el de las mujeres mayores solas.

El goteo de estadísticas sobre la pobreza recuerda que el problema existe. Ayer elaboró sus datos el sindicato UGT de Cataluña, sobre la base de Idescat. Y el cruce de esos datos con los del crecimiento económico permitieron ir más allá en las conclusiones ya sabidas de que cerca del 19% de los catalanes viven por debajo del listón de la pobreza: los años de euforia de la economía no sólo no han servido para reducir las proporciones de la pobreza, sino que, por el contrario, el problema se ha hecho mayor.

Entre 2000 y 2006, el producto interior bruto (PIB) de Cataluña registró un crecimiento en términos reales del 28,2%. Pero este espectacular avance no evitó que la pobreza aumentara, y nada menos que el 16,4%. Según los datos de UGT, en 2006 hubo un incremento de la pobreza del 12,7% respecto al año anterior (152.000 personas en situación de pobreza más), a pesar de que la economía había crecido ese mismo año el 3,9%.

"Los buenos tiempos no se han sabido aprovechar", comentó Eva Granados, secretaria de política institucional del sindicato, crítico en su informa con la conversión de la pobreza de un "problema estructural" para Cataluña que demuestra la "falta de mecanismos de redistribución que sufre nuestro sistema fiscal y de bienestar". También se mostró combativa contra el Gobierno de la Generalitat, al que pidió una apuesta firme por incrementar las prestaciones sociales pese a los tiempos de desaceleración económica, que puede empeorar el problema. El Gobierno catalán recortó de 51.000 a 8.000 beneficiarios este año de las prestaciones destinadas a cubrir necesidades básicas.

Un ejército de 708 voluntarios que acudieron al llamamiento de la Fundación Un Sol Món de Caixa Catalunya pasaron una noche contabilizando cuántas personas sin techo había en Barcelona: 658 personas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de abril de 2008