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Los problemas de la sequía

La petroquímica de Tarragona se refrigera con agua potable

La industria pidió a la ACA utilizar agua de depuradoras

La industria petroquímica de Tarragona podría hoy estar consumiendo dos terceras partes menos de agua del Ebro. La Asociación Empresarial Química de Tarragona (AEQT), a iniciativa propia, propuso a la Agencia Catalana del Agua (ACA) en 2004 un proyecto para dejar de captar 20 hectómetros cúbicos anuales del minitrasvase del Ebro -que en total transporta unos 80 al año- y abastecer a la industria con agua proveniente de las depuradoras de Reus, Tarragona y Vila-seca.

La Agencia del Agua redacta el anteproyecto de canalizaciones

"Usamos el agua potable básicamente para refrigerar las instalaciones durante los procesos industriales, y podríamos usar agua de depuradora perfectamente", aseguran fuentes de la AEQT. Actualmente, la ACA está redactando el anteproyecto de unas canalizaciones de agua que supondrían una drástica reducción del agua apta para el consumo humano que actualmente se destina en Tarragona a refrigerar la industria petroquímica. Estas obras aún no están presupuestadas, aunque fuentes de la patronal química estiman que supondrían un coste más que asumible para las arcas públicas, ya que apenas habrían de construirse tuberías que conectaran las depuradoras de las vecinas ciudades de Tarragona, Vila-seca y Reus con el sistema de distribución interno de los polígonos petroquímicos.

En 2005, las 28 empresas asociadas en la AEQT gastaron 32,3 hectómetros cúbicos de agua. Alrededor del 85% del preciado líquido lo captaron del Ebro a través del minitrasvase, y en total la producción de 2005 de la industria tarraconense ese año fue 18,8 millones de toneladas. Al año siguiente, en 2006, consumieron menos agua, 31,83 hectómetros cúbicos, para lograr una producción algo mayor, 19,3 millones de toneladas. "Aplicamos progresivamente criterios de eficiencia", asegura la AEQT, que hoy por hoy emplea aproximadamente a 10.000 personas de forma directa y genera 24.000 empleos indirectos. Apenas el 15% del agua que consume la industria es de pozos propios, o de obras hidráulicas propias como el embalse del río Gaià que tiene Repsol en El Catllar y que aporta alrededor de tres hectómetros cúbicos anuales. Tras usarla en sus procesos industriales, las empresas tratan el agua en depuradoras propias y la vierten al mar.

Con la captación de agua de las estaciones depuradoras de Tarragona, Vila-seca y Reus, el ministrasvase podría dejar de extraer exactamente el 25% del agua que toma de los regantes del Ebro. Los 20 hectómetros que se ahorrarían representan un tercio de la capacidad de la planta desalinizadora de El Prat de Llobregat, que la Generalitat quiere que entre en servicio durante la primavera del año próximo. El proyecto para los polígonos petroquímicos tarraconenses tiene ya el visto bueno del Consorcio de Aguas de Tarragona (CAT), órgano gestor del ministrasvase. Esta red de tuberías de 362 kilómetros, diseñada para conducir un máximo de 121,6 hectómetros cúbicos anuales -esta cifra supone la concesión máxima de agua que establece la ley estatal del ministrasvase de 1981-, únicamente se emplea a dos tercios de su capacidad y extrae una media anual de 80 hectómetros. Con esta cantidad abastece hoy de agua de uso doméstico a medio millón de personas repartidas en 71 municipios del Camp de Tarragona (el 30% del territorio y el 80% de su población), incluida toda la industria turística de la Costa Dorada, y a 33 empresas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de abril de 2008