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El proyecto Prado-Recoletos restringirá el tráfico en Alfonso XII

La Comunidad admite que el plan ya tenía un estudio de movilidad

Uno de los principales reproches que la Comunidad de Madrid ha lanzado contra el proyecto de reforma del eje Prado-Recoletos del arquitecto Álvaro Siza y aprobado por todos los grupos del pleno del Ayuntamiento es la repercusión que puede tener en el tráfico de las calles aledañas.

De ahí la insistencia en la idea de construir un túnel que absorba toda la circulación que no tendrá cabida en el eje cuando éste pierda cuatro carriles. Se ha dado a entender que el Ayuntamiento no había estudiado ese extremo y que debe presentar un estudio detallado sobre esa incidencia. El Gobierno regional no tiene competencias en movilidad, pero se aferra a las consecuencias medioambientales que ésta tiene.

Ahora, tras imponer el procedimiento ordinario de evaluación ambiental (que puede durar hasta nueve meses), la comunidad admite que sí hay un estudio sobre el tráfico, "pero que debe aportarse una documentación más exhaustiva que dé soluciones" al problema que se generará en la movilidad de la zona.

Pero el Ayuntamiento ha presentado ya dos de esos documentos. Y el segundo, realizado por la empresa CEMIM, que trabaja para distintas administraciones públicas realizando estudios de este tipo, detalla los problemas que se pueden generar (de movilidad y medioambientales) y apunta soluciones. "Nadie niega que ese documento esté bien, pero hay que aportar más respuestas", dice un portavoz de la Consejería de Urbanismo y Medio Ambiente.

La remodelación liberará de casi un 40% al paseo del Prado. Pero como consecuencia, el documento encargado por el Ayuntamiento señala que en el entorno de Retiro habría un incremento de tráfico del 14,6% en la calle de Alfonso XII y del 9,3% en la de Menéndez Pelayo. Como primera medida para combatir ese efecto frontera, el Ayuntamiento propone la reducción de carriles en dicha vía (uno en cada sentido). Esta medida no tendría influencia en Menéndez Pelayo.

Además, se incluyen una serie de medidas restrictivas con el tráfico de ambas calles. Dentro de este segunda aproximación, se señala la posibilidad de controlar la velocidad de los vehículos "hasta lograr una media continua de entre 30 y 25 kilómetros/hora". Se apunta también la limitación de paso por Alfonso XII, Menéndez Pelayo y Recoletos-Prado de vehículos pesados contaminantes; sistemas de teledetección de vehículos para facilitar que el desplazamiento de vehículos de transporte público sea prioritario; o implantación con usos combinables de un carril-bus por sentido en Alfonso XII.

Además, el estudio de CENIM contempla el impacto que la reforma tendrá en la contaminación. Según el documento, los niveles de emisión de contaminantes por tráfico disminuirán más de un 50% en el eje Prado-Recoletos, un 15% en Alfonso XII, un 25% en Cibeles-Colón, más de un 13% en Menéndez Pelayo y más de un 20% en Alcalá, entre Cibeles y la plaza de la Independencia.

A las medidas restrictivas, señala el Ayuntamiento, hay que añadir los pasos previos realizados a esta reforma que están descongestionando el centro: remodelación de la M-30, potenciación del transporte público y peatonalización de los barrios de Centro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de abril de 2008