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Reportaje:

"Todas las desgracias juntas"

Educación atribuye a la mala suerte el largo retraso en construir un colegio

Tres obreros, una pala excavadora y mucha tierra que allanar. Eso era lo que se veía ayer del colegio público Joan XXIII de Catarroja. El mismo que sirvió para que el consejero de Educación, Alejandro Font de Mora, alardeara hace un año en sesión de las Cortes, a preguntas de la diputada socialista Ana Noguera, de que a él no le cogerían "en ningún renuncio". Font de Mora acababa de afirmar:

-Lo que va a decir este consejero del Gobierno valenciano en este momento queda grabado negro sobre blanco y después se publica. El colegio Juan XXIII de Catarroja estará terminado en febrero de 2008. Yo eso se lo aseguro a usted aquí formalmente.

Pasados 12 meses, los 400 alumnos de la escuela estudian en un conjunto de aulas prefabricadas a un kilómetro de allí. "Si por lo menos lo hubieran montado bien... pero han cogido un descampado y han puesto los barracones encima. En un sitio que cuando llueve se inunda, con una valla metálica de nada que separa la carretera... Como un día un coche tome la curva mal, se mete en el colegio", afirmaba ayer Rafael Martínez, padre de uno de los alumnos.

Los 400 alumnos están en barracones junto a una carretera insegura

Antes de Navidad, un automóvil que quizá tomó mal una curva se empotró contra el colegio público Jaume I de Catarroja, situado a 50 pasos de los barracones del Joan XXIII. El coche no entró en el colegio, pero sí que tumbó parte del muro de ladrillo protector. Allí siguen a estas horas algunos cascotes. "Hemos pedido al Ayuntamiento que ponga badenes para reducir la velocidad, pero han dicho que parte de la carretera es de Albal y que no pueden hacerlo unilateralmente", cuenta Evelina Valle, tesorera del AMPA.

La Consejería de Educación lamentó ayer que una serie de "imponderables" hayan obligado a retrasar las obras del Joan XXIII: el cambio en la dirección de las obras, los problemas con las licencias (el Ayuntamiento exigió dos, una para el derribo de las viejas aulas y otra para construir las nuevas), un transformador eléctrico ubicado irregularmente en el solar... "La verdad es que todas las desgracias que pueden ocurrir se han juntado en este centro", afirmó un portavoz.

La diputada Ana Noguera no aceptó la teoría del mal fario: "No es el primer compromiso falso que Educación realiza en sede parlamentaria. El colegio de Catarroja tenía que haber estado terminado en 2003, porque pertenece al mapa escolar que hizo en 2000 el Gobierno de Zaplana. El mapa que [Francisco] Camps ha dicho una y otra vez en las Cortes que estaba terminado y superado. Todo esto desvirtúa la labor del Parlamento valenciano".

Aunque Educación conceda máxima prioridad a la construcción del Joan XXIII, las esperanzas de los padres de poder empezar el curso 2009-2010 en el nuevo edificio no parecen lo bastante pesimistas. La Generalitat ha dado marcha atrás en su idea de mantener el otro edificio del colegio (el de Primaria), y ha decidido derribarlo porque presenta "problemas de seguridad" y levantar otro en su lugar. "Hará falta redactar otro proyecto, sacar las obras a licitación, derribar el viejo...", señala Martínez. "Eso son plazos, plazos y plazos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de febrero de 2008