Un nuevo país europeo

La OTAN cierra la frontera con Serbia

EE UU retira al personal no esencial de su Embajada en Belgrado - Manifestantes serbios lanzan botellas y piedras a la policía en Mitrovica

Ramón Lobo|Agencias
Mitrovica / Belgrado - 22 feb 2008 - 23:00 UTC

La OTAN no quiere correr riesgos, que una sola chispa del vandalismo desplegado en Belgrado en la noche del jueves acabe por incendiar Kosovo. Por ello cerró ayer durante horas las fronteras con Serbia. Los cientos de estudiantes que procedentes de la capital serbia, Novi Sad, Nis y Banja Luka (Bosnia-Herzegovina) que pretendían sumarse a la protesta diaria en Mitrovica-norte quedaron bloqueados.

Los serbios de Bosnia reclaman su derecho a la autodeterminación

Quizá fuese debido al despliegue militar, pero los estudiantes serbios de Mitrovica estaban ayer muy excitados. "Esto es una provocación. Tratan de ponernos nerviosos", repetía Bojan, uno de los líderes. Al grito de "Kosovo es Serbia" y el menos coreado de "matemos a los albaneses", unos 4.000 avanzaron entre un mar de banderas (de nuevo una española) hacia el centro de la ciudad. Fue la primera vez en cinco días que la manifestación finalizó con actos de violencia: lanzamiento de botellas, piedras y bengalas contra el cordón de policías ucranios de la Misión de la ONU en Kosovo (UNMIK), que defendían el puente que une (separa) el norte serbio del sur albanés.

Fue otro paso en la gradación de las provocaciones (como la retirada ayer de jueces y fiscales serbios del sistema organizado por la ONU), aunque la batalla campal de Belgrado, televisada en directo a medio mundo, puede tener un efecto bumerán para sus alentadores. El primer ministro de Serbia, el nacionalista Vojislav Kostunica, al que Occidente acusa de ser uno de ellos, lamentó los incidentes, que "causan daño a nuestra lucha (...) Los que están a favor del Estado de Kosovo deben sentirse felices" y lamentó la "pérdida de una vida", pero no condenó los ataques a las embajadas ni realizó un llamamiento inequívoco a la calma.

El presidente, Borís Tadic, un europeísta, sí lo hizo. "Debemos asegurarnos de que no vuelva a pasar", dijo el presidente tras convocar una reunión urgente del Consejo de Seguridad Nacional. El primer ministro de Kosovo, Hashim Thaçi, aseguró que lo ocurrido el jueves eran "reminiscencias del régimen de Milosevic que tanto daño había causado" a los albaneses de la ex provincia serbia.

EE UU ha condenado los ataques y retirado al personal no esencial de su embajada. Las declaraciones de rechazo se han repetido desde las capitales cuyas legaciones fueron vandalizadas. Algunos, como Croacia, han pedido a sus ciudadanos que eviten los viajes a Serbia.

Las tiendas atacadas en Belgrado hacían ayer inventario de lo saqueado. En los sectores democráticos de la sociedad había rabia por lo ocurrido y por la lentitud policial. La policía se defiende con cifras: de los 130 heridos, 50 eran agentes y se practicaron 200 detenciones.

En la frontera tomada por la OTAN, la misma que fue quemada el martes por otros vándalos, el rector de la Universidad de Belgrado, Branko Kovacevic, trataba de negociar con los mandos militares, pero las órdenes del general Xavier de Marnhac eran inequívocas: no permitir el paso de un solo estudiante.

"Esto es una provocación. Un Ejército ocupante que te impide el movimiento por tu propio país. Es humillante", clamaba el rector. El alcalde de Leposavic, Velimir Bojovic, cree que este tipo de actuaciones de la OTAN terminarán por provocar la ola de violencia que tanto temen. Como si fuera un eco cercano de sus palabras, el Parlamento de la República Srpska -la entidad serbia de Bosnia-Herzegovina- aprobó ayer una resolución en la que reclama su derecho a la autodeterminación siguiendo la pauta marcada por EE UU y algunos países de la UE con Kosovo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0022, 22 de febrero de 2008.

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