10.000 soldados turcos penetran en Irak

Turquía lanza la mayor operación de castigo contra el PKK en más de una década

Unos 10.000 soldados del Ejército turco han penetrado hasta 25 kilómetros en el norte de Irak a partir de la noche del jueves en la mayor operación de castigo contra la guerrilla separatista del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) desde 1997. Turquía cuenta con el visto bueno de Estados Unidos, la principal potencia en el vecino país árabe, pero la Casa Blanca -que fue informada "con antelación" de la incursión militar- exigió ayer a las tropas de Ankara que se limitaran a actuar contra "objetivos precisos" de los rebeldes del PKK. La Unión Europea, con la que Turquía negocia su incorporación como país miembro de pleno derecho, también pidió a Turquía que evite cualquier "acción desproporcionada".

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Tanto EE UU como la UE temen ante todo que se produzca un enfrentamiento directo entre las tropas turcas y los peshmergas (milicianos) kurdos del Kurdistán autónomo iraquí. Turquía amenaza desde el pasado verano con lanzar una operación de castigo contra las bases de la guerrilla kurda en Irak. Decenas de miles de soldados, apoyados por carros de combate, están concentrados desde el pasado julio en la provincia de Sirnak, fronteriza con Irak.

El bombardeo contra el PKK que se inició en la tarde del jueves parecía uno más de la serie de ataques habituales, pero en realidad sirvió para preparar el terreno a una incursión transfronteriza a gran escala, con miles de hombres sobre el terreno que contaban con cobertura aérea de cazas de combate y helicópteros de ataque Cobra. La ofensiva se produjo poco después de una reunión del Consejo de Seguridad Nacional, el órgano en el que el Gobierno y el mando militar deciden la política de defensa.

"Las Fuerzas Armadas turcas volverán a casa lo antes posible, una vez hayan completado sus objetivos", aseguraba ayer un comunicado difundido a través de la web oficial del Ejército. La operación, en la que ayer quedaron destruidos al menos cinco puentes, puede prolongarse durante unos 15 días.

Precisamente ayer, el presidente turco, el islamista moderado Abdulá Gül, promulgó la polémica reforma constitucional que levanta la prohibición del pañuelo islámico en las universidades.

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El PKK se alzó en armas en 1984 contra el poder central de Ankara para reclamar la independencia del sureste de Anatolia, donde viven la mayoría de los 15 millones de kurdos de Turquía. Cerca de 40.000 personas han muerto en los enfrentamientos y cientos de miles de campesinos se han visto desplazados.

Un portavoz del PKK aseguró que se habían producido ayer choques armados en los que habían muerto dos decenas de soldados turcos. Pero el ministro de Asuntos Exteriores iraquí, el kurdo Hoshyar Zebari, rebajó la importancia de la operación militar, en la que sólo habían participado unos pocos centenares de soldados turcos.

El subsecretario de Estado de EE UU Matthew J. Bryza manifestó ayer en Bruselas su inquietud por la situación, manifestando que "no era la mejor noticia", informa Andreu Missé desde Bruselas. Una "operación terrestre supone un nivel completamente nuevo", dijo el diplomático. Bryza recordó que EE UU "comparte con Turquía la información sobre las posiciones en el norte de Irak para facilitar que los ataques de la fuerza aérea turca causen los mínimos daños civiles posibles".

Por su parte, el Alto Representante de la UE, Javier Solana, dijo ayer: "Comprendemos la preocupación de Turquía, pero esta acción no es la mejor respuesta". El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon pidió a Turquía "contención" y respeto a las fronteras de Irak, informa Sandro Pozzi desde Nueva York.

Una columna de carros de combate turcos avanza en dirección a Irak cerca de la ciudad fronteriza de Silopi.
Una columna de carros de combate turcos avanza en dirección a Irak cerca de la ciudad fronteriza de Silopi.REUTERS

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