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Un nuevo país europeo

Serbia denuncia "la traición" de la UE

Belgrado retira a su embajador en EE UU tras el reconocimiento de Pristina

A 200 metros del puente que separa Mitrovica norte del Kosovo que aún celebra la independencia y los primeros reconocimientos internacionales, miles de serbios se reunieron ayer para expresar su rechazo a la secesión. Otras banderas, también con el águila bicéfala, y otros himnos patrióticos trataban de reforzar la alicaída identidad de los que sienten que les han robado la tierra y los símbolos. No fue la única protesta. Las hubo en Gracanica y en otros enclaves serbios del sur y este de Kosovo. En Belgrado marcharon 7.000 estudiantes y otros 1.000 en Banja Luka, la principal ciudad serbia de Bosnia-Herzegovina, donde se gritó "muerte al albanés". A pesar de la intensa emoción desplegada, no hubo incidentes graves.

"Los occidentales no tienen ni idea. Sé mi historia y la de mi familia", dice Ivana

"Kosovo es el corazón de Serbia", "Kosovo permanecerá siempre serbio", eran dos de los lemas coreados. Los líderes que tomaron la palabra en Mitrovica norte no hicieron excesivos esfuerzos por aplacar los ánimos. Marko Jaksic, presidente del Consejo Nacional, fue el más radical, pese a condenar los incidentes aislados de las últimas horas: "La misión de la Unión Europea no es bienvenida. Son invasores. Os llamo al boicoteo, que nadie les alquile un local o una casa, que nadie les sirva un café, que nadie les hable. Hagamos que se sientan como unos intrusos".

"Serbia nunca ha traicionado a Europa y ahora Europa traiciona a Serbia", dijo un diputado llegado de Montenegro. De nuevo los mitos sobre el martirio y la victimización que tienen secuestrado a un pueblo, convencido de que son la frontera incomprendida que protege las esencias de la civilización amenazada. "Ustedes los occidentales no tienen ni idea. Sé mi historia y la de mi familia. No necesito leer un libro para conocer el pasado. (...) Las cifras de Srebrenica están exageradas. Lo admite incluso el Tribunal de La Haya", asegura Ivana.

La nueva batalla de los líderes serbios es lograr la partición del norte de Kosovo, que el puente que divide Mitrovica sea la frontera. Belgrado ha anunciado un incremento de las inversiones y de su presencia para dar visibilidad al nuevo sueño. "Es absurdo convertir en objetivo lo que se tiene, pues se arriesga a perderlo todo. Existe una partición de facto desde 1999", asegura el líder moderado serbio Oliver Ivanovic. Dice que los próximos dos meses son peligrosos y que es imprescindible que "Belgrado hable con mensajes claros" para evitar malas interpretaciones.

Manifestaciones

Concluidos los discursos en Mitrovica norte, cantado el himno nacional y dados los gritos de rigor, los miles de manifestantes que se apretujaban en otra gélida mañana kosovar marcharon hacia el puente. Allí quemaron enseñas albanesas y alguna estadounidense delante de una discreta presencia de la policía internacional. Un helicóptero de la OTAN vigilaba la marcha y decenas de tropas aguardaban acontecimientos agazapadas en Mitrovica sur.

"Habrá una manifestación cada día hasta el 17 de marzo, fecha en que se conmemora la limpieza étnica de los serbios de Kosovo", dice Bojan, un líder estudiantil. "En la del viernes participarán estudiantes de toda Serbia. Saldrán cada día a las 12.44", en referencia de la resolución de la ONU, el gran argumento jurídico para calificar de ilegítima la proclamación unilateral de independencia.

El obispo ortodoxo Artimije de Gracanica, uno de los monasterios medievales que sirven de presunta escritura de propiedad de la tierra, sigue atrapado en un discurso militarista, como cuando en 1998 bendecía a los paramilitares que iban a la batalla. Ayer propuso que Belgrado compre armas a Rusia para reconquistar todo Kosovo. [Serbia decidió ayer retirar a su embajador en EE UU después de que Washington reconociera la indendependecia de la provincia. Tras la reunión anoche del Consejo de Seguridad de la ONU, el ministro de Exteriores serbio aseguró que también está llamando a consultas a todos los embajadores que han reconocido la independencia, como el de París, informa Sandro Pozzi].

Mientras Serbia lame sus heridas, en Pristina se vivió el tercer día consecutivo de algarabía. Los rostros iluminados por la felicidad del domingo empiezan a apagarse presos del cansancio acumulado. El bulevar de Madre Teresa volvió a llenarse de gentes que vitoreaban cada reconocimiento internacional como si fuera una victoria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de febrero de 2008