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El nuevo país europeo

El Gobierno vasco ve la secesión como ejemplo a seguir

Carod Rovira exige el reconocimiento de Kosovo por parte de España

Con indisimulada satisfacción recibe el Gobierno vasco y el principal partido que lo sustenta, el PNV, la declaración de independencia kosovar, a poco más de ocho meses de la fecha anunciada por el lehendakari Ibarretxe para convocar su propia consulta de autodeterminación o sobre el "derecho a decidir" de los vascos, en la terminología nacionalista.

Sin esperar a la proclamación oficial por el Parlamento de Pristina, la portavoz del Ejecutivo autónomo, la peneuvista Miren Azkarate, convocó con urgencia a los periodistas en San Sebastián, sin derecho a preguntas, para leer por la mañana una declaración institucional que pone a Kosovo como ejemplo doble. Ejemplo y "lección", primero, de que los conflictos de "identidad y pertenencia" se pueden resolver en las sociedades modernas de forma "pacífica y democrática". Y ejemplo también de la "vigencia del derecho democrático a la libre determinación plasmado en la legislación internacional".

El nacionalismo vasco busca espejos de sí mismo en el extranjero

El nacionalismo vasco y el Gobierno autónomo han buscado en la última década, a medida que Ibarretxe iba desarrollando un discurso más soberanista, espejos y modelos en el extranjero para avalar sus intenciones. La descomposición de la URSS y de Yugoslavia les han dado materia de sobra. El propio Ibarretxe citaba la semana pasada en una conferencia en la Universidad de Stanford los casos de Eslovenia, la República Checa o Lituania, entre otros. Y también Kosovo.

De ese mismo discurso recuperó ayer la portavoz Azkarate una frase para recalcar que el derecho de autodeterminación es "la llave" que puede abrir "definitivamente la solución del conflicto político vasco, con el apoyo de la comunidad internacional".

Es precisamente el aliento que la declaración kosovar dará a las proclamas soberanistas o directamente independentistas en Euskadi y Cataluña lo que en gran medida explica, junto a sus apelaciones a la estabilidad balcánica, la decisión firme del Gobierno español de no respaldar la proclamación de independencia, postura remachada el pasado viernes por la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega. El Ejecutivo de Zapatero no se ha cansado de repetir en los últimos meses que lo sucedido en Kosovo no es para nada comparable con la situación interna española.

El Gobierno catalán, donde los socialistas gobiernan con Esquerra Republicana e Iniciativa-Esquerra Unida, ha evitado valorar formalmente la independencia de Kosovo. Sólo el consejero de la Vicepresidencia, el republicano Josep Lluís Carod Rovira hizo ayer un tenue pronunciamiento. Y fue para remarcar que "Kosovo y Cataluña son realidades absolutamente distintas". Salvaguardaba de esta forma la unidad del gobierno catalán en torno a este asunto. Carod añadió, sin embargo, que el Gobierno español debe reconocer a Kosovo. "España debe estar al mismo nivel que Europa, no puede ser el último país en reconocer la independencia de Kosovo", dijo. Está previsto que el Parlamento catalán debata pronto una iniciativa en este sentido.

El PNV va a intentar llevar al Congreso este debate tras las elecciones del 9 de marzo. El presidente peneuvista, Iñigo Urkullu, anunció el pasado jueves que su partido presentará en cuanto arranque la próxima legislatura una proposición no de ley en las Cortes Generales reclamando que España reconozca sin más demoras al nuevo Estado europeo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de febrero de 2008