Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Un piso con muchas obras

La vivienda oficial reformada por Bermejo también fue remozada por el Gobierno del PP, que gastó 110.500 euros

El Partido Popular quiere saber más de las obras de reforma que el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, ha acometido en un piso de Patrimonio del Estado que utilizará como vivienda habitual por motivos de seguridad. El coste de esas obras, próximo a los 250.000 euros, ha motivado el escándalo de los populares, que exigen conocer los pormenores de la reforma. Además, la reforma del piso ha enfrentado a la ex ministra de Vivienda, Maria Antonia Trujillo, con Bermejo a cuenta de las palabras para calificar el estado del piso utilizadas en el informe que aconsejó su reforma.

La vivienda que ocupa Bermejo ha sufrido ahora obras de reforma en varias de sus estancias según han detallado los peritos técnicos de Justicia. Pero la misma vivienda fue también mejorada en 2002, cuando gobernaba el PP, para ampliar el salón con el espacio que ocupaba una terraza que fue convenientemente cerrada. Esa reforma costó 110.511 euros.

María Antonia Trujillo: "Estoy a la espera de que me llame el ministro"

Javier Arenas, titular de Administaciónes Públicas a partir de julio de 2002 que ocupó esa misma vivienda, recordó ayer que en aquel momento le pareció "muy digna".

Los 110.511 euros de 2002 se gastaron en una "instalación eléctrica y de televisión", otra "de calefacción", la "redistribución de espacio en zona de salón" y "solado y pintura en general".

Un piso de Patrimonio Nacional con muchas obras en muy poco tiempo. La reforma ampliatoria de la administración del PP y la reforma estructural y por seguridad del PSOE ha costado ya a las arcas públicas 360.000 euros.

Por esa vivienda también pasó el actual líder del PP, Mariano Rajoy, entre 1996 y 1999.

Personas que estuvieron en el piso a principio de la legislatura, coinciden en que necesitaba un repaso. Era una casa "usada, pero razonablemente bien". Las descripciones coinciden en que, siendo un piso habitable, el desgaste era evidente. Concretamente, "había un cuarto para los escoltas que era asqueroso", recuerda una de las personas que conocen la estancia: "A poco que le hayan dado dignidad a eso, ya cuesta dinero".

La ex ministra Trujillo no ha considerado adecuado el lenguaje que se utiliza en el informe sobre la vivienda ("estado de abandono y deterioro") de la que ella fue la última inquilina antes de la reforma. "Hubiera bastado que el informe hablara de razones estructurales y de seguridad para justificar la obra y se hubiera ajustado exactamente a la realidad", declaró ayer a EL PAÍS, informa Anabel Díez. Es decir, cambios en cañerías, electricidad, aire acondicionado... La ministra rechaza lo de "abandono y deterioro". "He vivido con mi hijo en esa casa tres años en condiciones dignas, y la devolví como la encontré". Y añade: "Me hubiera gustado que el ministro me llamara, estoy a la espera de que lo haga".

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, también terció en el debate: "A veces las cosas hay que reformarlas y ponerlas al día", declaró en una entrevista concedida a Onda Cero. Zapatero confió en que las últimas reformas se hayan hecho "con la prudencia adecuada, en función de las caractrísticas de la vivienda".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de febrero de 2008