Toledo ve "desesperante" la situación de la universidad
El rector de la Jaume I de Castellón, Francisco Toledo, alertó ayer de la "desesperante" situación financiera en la que la Generalitat ha colocado a las cinco universidades públicas valencianas. Toledo declaró que el Consell ha quitado a los campus 100 millones de euros en 2008 respecto al año anterior. Educación aceptó el desfase reduciéndolo, sin embargo, a 80 millones y matizando que no ha habido recorte alguno en los presupuestos de la Generalitat.
Ese matiz parece contradictorio, pero tiene su explicación en el enmarañado mundo de la financiación universitaria. Un mundo que no ha dejado de oscurecerse desde el 31 de diciembre de 2003, el día que expiró el último gran plan plurianual de financiación de los campus, lo que dio paso a un inestable sistema de prórrogas.
A partir de esa nueva etapa, que coincidió con la llegada de Francisco Camps a la Generalitat, una esquizofrenia financiera fue instalándose en las cuentas universitarias: cada año, la prórroga de turno del modelo financiero firmado por el Consell fijaba unas cantidades para el sistema universitario. Y cada año, el Gobierno valenciano consignaba en sus presupuestos una cantidad inferior a la acordada.
Sin papeles
Las universidades elaboraban sus presupuestos internos sobre la base de la primera cantidad, la mayor, pactada con el Consell. La Consejería de Economía daba el visto bueno a esos presupuestos y las facultades iban funcionando hasta que hacia finales de año, más o menos a partir de octubre, se quedaban sin fondos por el desfase entre lo pactado y lo consignado oficialmente. Los rectorados pedían créditos a los bancos para poder terminar el ejercicio y al comienzo del año siguiente la Generalitat se lo reintegraba, aunque sin incluir los intereses generados.
¿Cuál es la diferencia este año? Que Educación no ha acordado ninguna financiación: ha evitado firmar documento alguno, limitándose a consignar 626 millones de euros en los presupuestos, lo que supone 80 millones menos de los que contemplaba el pacto de financiación para 2007. Si ese recorte se mantiene, el sistema universitario público se colapsará, advirtió ayer un dirigente académico.
El tijeretazo coincide en el tiempo con la negativa de las cinco universidades públicas por integrarse en la VIU (Valencian International University) como quiere el Consell.
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