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Sanidad suspende una revista por cuestionar su política de vacunación

La publicación discute la eficacia de la campaña contra el cáncer de útero

La revista Barneko iba a cumplir 20 años en octubre de 2009, pero todo apunta a que se quedará sin hacerlo. Osakidetza, que la financia de forma íntegra, ha declarado su "paro técnico". A los responsables del Servicio Vasco de Salud no les ha gustado uno de los artículos recogidos en el número de octubre, el último publicado, crítico con su política de vacunación, y han ordenado al consejo de redacción de la revista que no elabore más números. "Se trata de un cierre patronal", dice gráficamente una de las personas conocedoras del proceso.

Osakidetza financia íntegramente el coste de la publicación

El consejo de redacción está integrado por dos pediatras, dos médicos de familia, una enfemera y una administrativa. Facultativos y enfermeras de Vizcaya elaboran Barneko, que se distribuye en centros de salud y hospitales de la comarca sanitaria interior de esa provincia. El centro de referencia es el Hospital de Galdakao. Con los años, se ha convertido en una especie de vehículo de comunicación profesional y social.

Comenzó como un mensual y ahora tiene carácter bimestral. Edita unos 600 ejemplares y recoge artículos escritos por médicos y otros profesionales sanitarios sobre la actividad médica de la comarca interior y cuestiones más sociales. También da cabida a artículos de facultativos ajenos a Osakidetza. Fue precisamente uno de ellos el que ha desencadenado el malestar en Sanidad.

En concreto, se trata del resumen de una conferencia impartida por el doctor Juan Gérvas en agosto de 2007 en los cursos de verano de la Universidad Menéndez y Pelayo, de Santander. Gérvas cuestiona con argumentos científicos la eficacia de la vacuna contra el cáncer de útero. Euskadi es una de las comunidades que ofrece esta vacuna, que empezó a administrar en noviembre pasado, cuando la controversia sobre su eficacia entre la comunidad científica era más intensa. Algunos profesionales sanitarios solicitaron una moratoria en su inclusión en el calendario de vacunación de las comunidades al entender que los ensayos han sido cortos, que la enfermedad presenta una baja incidencia y que las dosis tienen un alto coste.

Dos días después de publicarse y distribuirse el ejemplar de octubre, la gerente de la comarca interior, Begoña Pérez, se puso en contacto con el consejo de redacción, al que transmitió que el artículo de Gérvas había colmado la paciencia de los responsables de Sanidad por oponerse a la política oficial de vacunación. En esas circunstancias, ordenó el "paro técnico" de la revista, según las fuentes informantes.

Osakidetza rechaza que se trate de un cierre patronal y reduce el asunto a la necesidad de parar la revista para repensar su futuro. "Se trata de una revista que lleva cerca de 20 años editándose y que necesita de una actualización, nuevos formatos. No es una cuestión de censura", puntualiza un portavoz de Sanidad.

La consejería comenzó a aplicar la vacuna del papiloma humano a las niñas de 12 y 13 años en la última semana de noviembre. El objetivo es prevenir la infección por ese virus, que causa el cáncer de cuello de útero. Unas 9.000 niñas han recibido ya la dosis. El titular de Sanidad, Gabriel Inclán, aseguró al presentar la campaña que la vacuna supone un beneficio adicional en la prevención primaria de ese cáncer. Su incidencia anual en Euskadi se estima en 83 casos invasivos y 227 en que aún no se ha extendido.

Buena parte de la comunidad científica aplaudió la decisión, pero también se alzaron voces pidiendo una moratoria argumentando que su utilidad no ha quedado demostrada.

La relación entre el coste y el beneficio

El coste de la vacuna contra el cáncer de cuello de útero en relación a la baja incidencia que tiene la enfermedad es uno de los principales argumentos de la plataforma de médicos nacional que reclamó en su momento una moratoria en su introducción. España es uno de los países del mundo con menor prevalencia de la infección por el virus del papiloma: en torno al 3% en mujeres de más de 30 años.

Osakidetza ha comprado 30.000 dosis por 3,5 millones de euros y prevé vacunar cada año a unas 9.000 escolares de entre 12 y 13 años. Se precisan tres dosis por cada joven, por lo que cada vacuna completa cuesta 350 euros. La plataforma hizo números y le salía aún más cara: 465 euros. Sanidad detalla que la vacunación permitirá impedir al menos la muerte de 20 mujeres al año en Euskadi.

Las voces son disonantes. EL PAÍS entrevistó al jefe del servicio de Ginecología del Hospital Santiago, Iñaki Lete, cuando se puso en marcha la campaña y, aunque mostró algunas dudas, la apoyó. "Una vacunación que proteja a las mujeres de un 70% de los cánceres de cuello de útero les beneficia. También es cierto que a la industria farmacéutica le va a beneficiar mucho", señaló. "Entiendo que haya alguna reticencia", añadió. "Si viene a mi consulta una madre con una hija de 15 años a la que no van a vacunar en el colegio [sólo se pondrá a las niñas de 12 y 13], me pregunta por la vacuna y no ha empezado a tener relaciones sexuales, le diré que se la ponga si tiene los 500 euros que vale".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de febrero de 2008

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