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Fibracolor, propiedad del Gobierno catalán e Inditex, cierra con 280 trabajadores

La empresa presentó un ERE para la mitad de la plantilla en noviembre

La dirección de la histórica empresa textil Fibracolor, participada en el 40% por el gigante Inditex y en el 26% por el Gobierno catalán a través de Eplicsa, anunció ayer a los sindicatos el cierre de la fábrica de Tordera, donde trabajan 280 personas.

La empresa tomó la decisión en un consejo de administración celebrado el pasado lunes, ante la imposibilidad de garantizar la actividad en el futuro, que es la condición que había exigido el comité de empresa durante las negociaciones del expediente de regulación de empleo (ERE), explicaron ayer los sindicatos.

Fibracolor, dedicada a los acabados, el tinte y el blanqueo textiles, presentó a mediados de noviembre un ERE para 150 empleados a cambio de un plan de viabilidad. Éste se sustentaba en la venta de terrenos y en la inversión de las plusvalías en el adelgazamiento de la empresa, en concentrar la producción en los procesos más rentables.

Pero cuando el comité y los sindicatos han exigido garantías de futuro para el resto de la plantilla y la mayor implicación de los accionistas mayoritarios, dada la solidez financiera de ambos, a cambio de negociar el ERE, la dirección de Fibracolor no se ha atrevido a comprometerse y ayer planteó el cierre de la fábrica.

"En un plan de viabilidad, se requiere el compromiso de todo el mundo, también de los trabajadores. Ha sido el comité de empresa el que nos ha empujado a sopesar extender el ERE a toda la plantilla", aseguró ayer un portavoz de Fibracolor, quien añadió que la decisión "no está cerrada". La Generalitat, requerida por este diario, no se pronunció al respecto.

El cierre será escalonado y se alargará hasta el 31 de julio, en función de la carga de trabajo de sus clientes, el principal de ellos Inditex (Zara, Massimo Dutti, Pull & Bear, Stradivarius, Bershka, Oysho), según los sindicatos.

La situación financiera de Fibracolor es de una delicadeza extrema. Con unos recursos propios de 20 millones de euros, acumula unas pérdidas, hasta 2006, de tres millones de euros y una deuda a corto plazo de 22,5 millones, según consta el en Registro Mercantil.

Las crisis han sido una constante en la vida de Fibracolor. Incluso en la reciente, pese a sacarse de encima a uno de sus mayores competidores, Puigneró. Eplicsa, la UVI de la Generalitat, entró en Fibracolor en 1991, cuando algunos de sus accionistas suspendieron pagos. Un año después, desembarcó Inditex para aprovechar los intereses comunes. En 2000, el grupo de Amancio Ortega construyó en Tordera el mayor centro productivo textil de Cataluña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de enero de 2008