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Reportaje:

"Me niego a vivir con miedo"

José Luis Moreno revela que los ladrones que le apalearon le robaron 300.000 euros - Lina Morgan abandonó la casa poco antes del asalto

"Me niego a vivir con miedo". De esta forma, el artista y empresario televisivo José Luis Moreno recibió ayer a un centenar de periodistas en el mismo salón de su chalé de Boadilla del Monte donde justo hace dos semanas tres encapuchados le pegaron una brutal paliza que obligó a ingresarle en el hospital durante seis días. El artista y empresario televisivo apareció puntual, a las doce del mediodía, con gesto cansado aunque sonriente. Sus movimientos eran lentos, propios de un cuerpo todavía entumecido por el dolor. En su cara todavía quedaba el rastro de los golpes que le propinaron, con una barra de hierro y con el mango de un hacha. Moreno reveló que el valor de lo sustraído puede rondar los 300.000 euros.

El empresario niega que haya sido víctima de un ajuste de cuentas

"Esto no es una rueda de prensa, sino una reunión de amigos", comenzó. Moreno agradeció "el derroche de cariño" recibido de los medios de comunicación y de la gente desde que sufrió el robo en su domicilio, una casa muy espaciosa y llena de lujos. El empresario explicó las secuelas que le han quedado, pocas para lo contundente de la agresión. "Tengo mareos y la vista dañada en un ojo que todavía no sé cómo quedará", dijo. Según señaló, la próxima semana sabrá si tiene que someterse a una operación en su ojo izquierdo para equilibrar la vista mediante la colocación de una placa de titanio. En un televisor de plasma colocado junto a Moreno se pudo ver una secuencia de fotografías tomadas en la clínica Ruber, donde fue atendido el empresario. Eran instantáneas en las que se veían sus heridas y moratones por todo el cuerpo.

Los ladrones conocían la vivienda. "No sé si directa o indirectamente", dijo Moreno. "Mi casa no es fácil. Sabían lo que querían. No hablaron conmigo ni una palabra. Sabemos que eran extranjeros porque sí hablaron con mis empleados", explicó. Si bien hace unos días declaraba que debía haber "tolerancia cero con la inmigración ilegal y las bandas", Moreno rebajó ayer el tono. "Es lógico que vengan los inmigrantes a buscarse la vida. Yo mismo tengo algunos contratados", dijo. En ese clima de respeto, Moreno sólo dijo: "A veces hay que pagar el impuesto revolucionario de que haya algún canalla entre la gran masa de gente maja que viene".

El artista recordó lo sucedido el 20 de diciembre. Según contó, "estaba esperando la cena y viendo la televisión" cuando entró a su salón un encapuchado con una pistola pequeña. Moreno creyó que era una broma y le dijo que bajara el arma "porque las carga el diablo". Pero enseguida se percató de que iba en serio, cuando entraron otras dos personas. Una llevaba una barra de hierro y la otra un hacha. El artista se enfrentó a ellos, según dijo, porque le entró "un ataque de miedo". A partir de entonces fue molido a palos. El primero en la cara con una barra metálica. Moreno explicó cómo le arrastraron al piso de arriba, donde reventaron su caja fuerte. A continuación le encerraron en un baño de la planta baja, junto con los empleados varones que había en la casa. A las mujeres las metieron en otro baño. Eran seis empleados. "Miradme la cabeza", dijo Moreno cuando los agresores se marcharon. El empresario, que además es neurocirujano, sangraba con abundancia y se preocupó. Moreno aprovechó la presencia de los medios para agradecer también a los médicos que le atendieron.

Moreno dijo que era una suerte que no hubiera estado con él la conocida Lina Morgan. La actriz se había ido de la casa poco antes del asalto, tras una jornada de trabajo, "porque estaba cansada". "No estaba de milagro", añadió. Además, negó que el ataque fuera un ajuste de cuentas. Un portavoz de la Guardia Civil explicó ayer que continúan las investigaciones. El propio Moreno reveló que hay unas imágenes en las que se ve a los ladrones en dos coches, una furgoneta y un todoterreno. El empresario reveló que va a incrementar las medidas de seguridad en su finca, aunque dijo que no piensa tener un guardaespaldas las 24 horas del día: "No es una forma de vida que merezca la pena".

Moreno recomendó no tener cosas de excesivo valor en casa para evitar sucesos como el que sufrió. "Lo único que vale la pena es la vida", explicó. "Me sentí violado en mi intimidad. Eso perdura". Pero el artista insistió una y otra vez en su mensaje de tranquilidad a la población: "No se puede vivir con miedo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de enero de 2008