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Nuevo estallido de violencia tras el diálogo entre Olmert y Abbas

Once palestinos y dos colonos israelíes mueren en varios enfrentamientos

La muerte de 11 palestinos y 2 israelíes en un lapso de 24 horas habría desbaratado hace unos años cualquier iniciativa de paz en Oriente Próximo. Esta vez el estallido de la violencia se ha producido poco después de la reunión celebrada en Jerusalén entre el primer ministro israelí, Ehud Olmert, y del presidente palestino, Mahmud Abbas.

En las dos últimas semanas de 2007 han perdido la vida en operaciones de las Fuerzas Armadas de Israel en la franja de Gaza y en Cisjordania más de 30 milicianos palestinos, casi todos miembros de la Yihad Islámica y del Movimiento de la Resistencia Islámica (Hamás).

El Gobierno israelí ordena parar la construcción de más asentamientos

Una de las víctimas murió ayer en el pueblo de Betania, en el distrito cisjordano de Ramala. Era Mutasem Sharif, oficial de la guardia que protege al jefe de los negociadores palestinos con Israel, Ahmed Qureia.

Horas después, dos palestinos de Hebrón mataron cerca del pueblo de Halhul a dos colonos del asentamiento de Kiriat Arbá que paseaban armados. Antes de ser abatidos, mataron a uno de los atacantes e hirieron al otro.

Olmert ordenó ayer archivar todos los planes de construcción de nuevos asentamientos, según dijeron fuentes gubernamentales a la prensa local. El primer ministro israelí también se comprometió con el presidente Abbas a detener la expropiación de tierras palestinas. Esto puede significar una paralización de la edificación del polémico muro de seguridad en Cisjordania, declarado ilegal por el Tribunal Internacional de La Haya.

A diferencia de lo que se edifica dentro del perímetro de Jerusalén, que sólo requiere la aprobación de las autoridades municipales, los colonos de Cisjordania necesitan contar con el permiso del Gobierno. En total, los centros urbanos de los asentamientos judíos ocupan alrededor del 5% de los 5.400 kilómetros cuadrados de Cisjordania. La superficie que ocupan más de 120 asentamientos, que suman 230.000 habitantes, deberá ser canjeada por tierras que Israel tendrá que ceder a la Autoridad Palestina.

No hay ningún Gobierno israelí capaz de evacuar los asentamientos de Jerusalén o algunas ciudades de colonos con más de 35.000 habitantes en Cisjordania. En 2005, el desalojo de 8.000 colonos de 25 asentamientos de Gaza y Cisjordania puso a Israel al borde de una guerra civil. Mientras tanto, los negociadores israelíes y palestinos parecen haberse acostumbrado a la violencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de diciembre de 2007