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Giro 'abertzale' en la selección vasca

El nacionalismo radical impone al equipo el nombre de Euskal Herria

¿Euskadi o Euskal Herria? Un presunto conflicto nominal ha cambiado el rumbo del tradicional partido de la selección vasca de fútbol, que mañana se enfrenta a Catalunya en San Mamés. El cambio de nombre del combinado, impulsado por iniciativa de algunos de sus jugadores, sanciona el apoderamiento por parte del nacionalismo radical de una selección hasta ahora limitada a la reivindicación formal de su presencia internacional y la recaudación de fondos para el fútbol base vasco.

La decisión, promovida por varios jugadores, ha irritado al PNV

La Federación Vasca de Fútbol (organizadora del evento) e incluso el PNV se han visto superados por el arcén por la coordinadora ESAIT (colectivo para la oficialidad de las selecciones vascas). El pasado año, con motivo del encuentro que jugó Euskadi con Serbia, ESAIT se enfrentó a la federación e incluso se desmarcó del partido por considerar que los organismos oficiales se quedaban en la superficie de un acto que consideraban esencialmente reivindicativo.

El año no ha pasado en balde. Desde entonces, ESAIT (que ayer presentó el partido en un acto público) se ha ido adueñando del espíritu de la selección de una forma escalonada. Primero fue la desautorización de la federación por lo que consideraban un "espíritu folclórico". Después, algunos jugadores han tomado la palabra. En diciembre del pasado año, un grupo de futbolistas reclamó una actitud más militante de la federación en la lucha por la oficialidad. Tiko (Athletic), López Rekarte (Almería) y Duhour (entonces Real Sociedad B) leyeron un comunicado en español, euskera y francés en el que reclamaban la oficialidad internacional de la selección vasca, una actitud beligerante de la federación, porque "da la sensación de que no se está haciendo todo lo posible internamente con la excusa de los impedimentos externos", y el cambio de nombre para pasar a denominarse selección de Euskal Herria en vez de Euskadi, como se había llamado desde su bautizo en plena Guerra Civil.

El cambio es nominal, pero está cargado de significado político. En los años 90, tras la caída de la dirección de ETA en Bidart, los comunicados de la banda terrorista cambiaron el término Euskadi por el de Euskal Herria. El primero respondía a uno de los muchos neologismos de Sabino Arana; el segundo, se utilizaba como definición sociocultural. El nacionalismo radical entendió, sin embargo, que Euskadi legitimaba la actual configuración de la comunidad autónoma, mientras que Euskal Herria, reconvertido en término político, englobaba la realidad de los siete territorios que en su planteamiento deben configurar la patria vasca. Desde entonces, Euskadi y Euskal Herria se convirtieron en términos antitéticos, más que lo fueron antes Euskadi y Euzkadi. Los jugadores agrupados en la plataforma Euskal Fubol Jokalariak (Jugadores vascos), han asumido la nueva denominación política de la selección. Las firmas de sus integrantes han sido habituales en los manifiestos contra la ilegalización de Batasuna, por los derechos históricos vascos, contra la dispersión, etc.

La decisión de cambiar el nombre de la selección ha enfadado al PNV y al Gobierno vasco. El presidente peneuvista, Iñigo Urkullu, recordó que "Euskadi viene participando como selección desde los años 30" y lamentó la presión a la federación por parte de "unos jugadores que ya me gustaría saber qué conocimiento tienen de la historia".

El PP ha definido el partido de mañana como "un aquelarre nacionalista" y "una orgía de radicalidad". Por el contrario, el cambio ha sido saludado por Batasuna, cuya portavoz Karmele Ayerbe lo valoró ayer como "un paso adelante y un cambio a buen rumbo". El encuentro, al que asistirán el lehendakari, Juan José Ibarretxe, y el vicepresidente catalán, Josep Lluís Carod Rovira, tendrá el prolegómeno de una manifestación "nacional" para cerrar el círculo del apoderamiento de la selección de Euskadi por parte de la izquierda abertzale.

No obstante, el presidente de la FVF, Iñaki Dobaran, advierte, tras aceptar la nueva situación, que Euskadi "tendrá problemas para encontrar patrocinadores y rivales en el futuro".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de diciembre de 2007