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COLUMNA

La bala asesina que mató a Caparrós

30 años después sigue sin saberse quién disparó el arma que asesinó a Caparrós el 4 de diciembre de 1977. Yo estaba allí. Recuerdo que sonó un disparo seco y luego otros más; me tiré al suelo y con la cara pegada al cemento observé a un grupo de policías, muy nerviosos, que tenían algunos de ellos la pistola en la mano. Aquello no duró más de un minuto y cuando me levanté vi a unos 20 metros el cuerpo tendido de una persona, con zamarra color marrón y de donde salía un hilo de sangre que poco a poco formó una flor roja en la sucia acera. Con esta imagen en la retina me acerqué al entonces diputado de la UCD, Francisco de la Torre; al socialista Paco Román y al comunista Manuel Ruiz Benítez que se encaraban a los policías para que guardaran sus armas y fui yo quien les comuniqué que había un herido, al parecer grave. Pocos minutos después Caparrós moría cuando en un coche blanco era trasladado al Hospital Carlos Haya.

Así lo declaré a la Policía que realizó la instrucción judicial y a la comisión parlamentaria que se creó al efecto. Ni mi declaración ni la de tantos otros sirvió para nada. Las investigaciones nunca dieron con quienes dispararon aquella mañana.

Lo más importante es que la memoria de aquel día alegre no se ha perdido en el tiempo y que el recuerdo de Caparrós está en la memoria histórica del pueblo andaluz.

Juan de Dios Mellado es periodista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de diciembre de 2007