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La UE aprueba el proyecto Galileo pese a la oposición en solitario de España

El Gobierno cree que el texto acordado requería unanimidad de los Veintisiete

Más de doce horas de negociación interrumpida acabaron anoche en fracaso para la diplomacia española. Los Estados Miembros de la Unión Europea acordaron, pese a la oposición de España, la puesta en marcha del proyecto Galileo, el sistema de navegación con el que Europa pretende independizarse del GPS estadounidense.

España, que exigía albergar uno de los centros de control del sistema, mantuvo en vilo hasta el final el compromiso. Pasadas las once y media de la noche, los 26 Estados Miembros aprobaron el proyecto y España no vio satisfechas sus aspiraciones sobre el centro de seguimiento y control de los satélites. Los acuerdos del consejo de ministros de la UE requieren unanimidad y no se recuerda otro caso similar, en el que un texto de conclusiones haya logrado la aprobación con mayoría cualificada. "Para nosotros no hay acuerdo", dijo anoche el secretario general de Transportes, Fernando Palao.

Los servicios jurídicos del Consejo Europeo emitieron una opinión favorable al acuerdo y tanto Portugal, el país que preside este semestre la Unión, como la Comisión Europea dieron por zanjado el pacto. "Hemos hecho un reparto equitativo. España tiene derecho a un centro de control si obtiene la calificación técnica para ello", explicó a este diario el comisario europeo de Transportes, Jaques Barrot.

La delegación española considera, sin embargo, que el texto no permite la creación del centro de la discordia (pese a que España está dispuesta incluso a pagarlo) ya que establece que de crearse otro nuevo "no podrá interferir con las capacidades operativas" de los organismos de control adjudicados a Italia y Alemania. Para los españoles, esto supone de hecho la imposibilidad de participar en las tareas de seguimiento de las señales y de colocación de los satélites y, sobre todo, consideran que las empresas españolas no podrán competir con las alemanas y las italianas desde el principio.

A España le correspondería un centro de seguridad. Este organismo se encargará de velar por la seguridad de las personas, las embarcaciones y los aviones, pero resulta insuficiente para las aspiraciones españolas desde el punto de vista del potencial tecnológico que supondría un centro de control. Galileo, la constelación de 30 satélites europeos, debería funcionar en 2012.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de noviembre de 2007