Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crisis en la región andina

La oposición a Morales paraliza Bolivia

El presidente afirma que es una "huelga de ricos" contra la unidad del país

Santa Cruz de la Sierra

Vestido con una camiseta donde sobre un mapa de Bolivia se lee "dos tercios" -en referencia a la proporción de provincias que está en huelga general- y armado con un garrote, Juan Pablo, un oficial de albañil, monta guardia junto a un bloqueo de carretera. Lo hace bajo un sol ardiente a unos 30 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra, la ciudad más rica de Bolivia.

Frente a él, y en hilera, una cuarentena de camiones permanecen varados sin atreverse a romper el bloqueo. Y es que detrás del joven, cuya madre, Edith Rojas, ha emigrado a Sevilla, un centenar de personas con palos y banderas verdiblancas aseguran estar dispuestas a dar la batalla ante cualquier intento de romper la huelga general contra la Constitución que pretende aprobar Evo Morales.

La Constituyente será convocada donde la presidenta estime oportuno

La protesta paralizó ayer casi totalmente seis de las nueve provincias del país andino. "Esto es sólo el principio, vamos a aprobar una huelga de hambre el lunes y a presentar un estatuto de autonomía. Y que no vengan con palos porque con palos les recibiremos", asegura Samuel Vaca Franca, presidente del comité cívico de Warnes, el pueblo cercano que en pasadas huelgas contra el presidente boliviano ha sido escenario de enfrentamientos entre partidarios y detractores de Morales.

Pero ayer en Warnes estaba todo cerrado y tranquilo. La misma situación se repetía en las seis provincias donde fue convocada la huelga con la excepción de algunos incidentes en Tarija, donde fue incendiada una sede del Movimiento Al Socialismo (MAS), y Cochabamba, donde a primera hora de la mañana brigadas de apoyo al presidente trataron si éxito de romper varios de los bloqueos instalados en la ciudad.

Desde La Paz, Morales restaba legitimidad a la huelga asegurando que está promovida por "ricos" que están en contra de la igualdad. "Les falta moral. Hablan de unidad y piden la independencia. Piden democracia y hablan de desobediencia civil", subrayaba el mandatario ovacionado por cientos de personas tras anunciar la aprobación de la Renta Dignidad, un subsidio universal por el que todos los bolivianos recibirán unos 25 dólares al mes. El dinero saldrá del 30% del impuesto de hidrocarburos que en la actualidad cobra el Estado boliviano. El Renta Dignidad fue aprobado en la madrugada de ayer (hora española) en medio de un escándalo originado cuando simpatizantes y militantes del MAS impidieron acceder al Congreso a los diputados de la oposición. El ex presidente y líder de Podemos, Jorge Tuto Quiroga, pidió ayer "una tregua a las fuerzas de choque de Morales" y solicitó la mediación de la Iglesia, ante una escalada de acciones y gestos a los que nadie pone freno.

Amparándose en la tensión existente en el país, y sobre todo en el estallido de violencia la semana pasada en Sucre, la presidenta de la Asamblea Constituyente, del MAS, ha sido autorizada a convocar las sesiones en el lugar donde lo estime oportuno. La oposición ha subrayado que la medida es anticonstitucional -la capital es Sucre- y servirá a Morales para lograr que la nueva ley fundamental se apruebe prácticamente en secreto.

Sucre ha pasado de ser un bastión de Morales a estar radicalmente en contra de las reformas del presidente. La ciudad ha recibido el apoyo en las últimas horas del poderoso sindicato de mineros de Potosí, quien también se ha decantado por abandonar el bando del MAS. No obstante, el mandatario boliviano está tranquilo porque con las cifras en la mano y a pesar de haber perdido más de 30 puntos de popularidad en todo el país, en las tres provincias que controla -La Paz, Potosí y Oruro- registra un apoyo cercano al 90%, lo que traducido en votos en una eventual consulta -como la que tendrá que convocar para aprobar la nueva Constitución- le sigue dejando cerca del 50%.

Para cerrar filas, en las últimas horas el presidente boliviano ha enviado a los suyos un mensaje de lucha contra la corrupción política y ha destituido al polémico ministro de Aguas, Abel Mamani, envuelto en un escándalo de fotografías de carácter sexual que las televisiones opositoras pasan a cualquier horario sin ningún tipo de reparo.

Mamani -quien fuera uno de los líderes de El Alto y una de las principales figuras de la lucha indigenista- ha acudido al conocido es "un montaje" para explicar su presencia en las instantáneas. "¿Algunos qué piensan? ¿Que nunca van a dejar ser ministros? Todos los cargos son pasajeros", subrayó Morales en la Plaza Murillo de La Paz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de noviembre de 2007