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La letra, elevada a rango de arte

La Biblioteca Nacional revisa la historia de la tipografía a través de la pintura

Si hubiera que buscar una imagen que simbolizara la civilización, nada mejor que las letras de imprenta. Pero las letras no sólo sirven para transmitir conocimiento. Su belleza es tal que a lo largo de su historia han sido motivo de inspiración para los creadores de todo el mundo. Desde que Gutenberg descubriera la imprenta, en 1450, se han creado más de 50.000 tipos diferentes. La Biblioteca Nacional (www.bne.es) abre hoy al público una exposición titulada Arte en la tipografía. Tipografía en el arte, que reúne una selección de los tipos más sorprendentes.

Enric Satué, comisario de la muestra, ha escogido 40 claves representativas de la evolución de la tipografía. Junto a las letras, expone copias de 40 obras maestras que juegan con motivos tipográficos en sus representaciones. Las firman artistas como Picasso, Gris, Miró, Braque y Warhol, entre otros.

La exposición intenta ser un repaso de los hitos que han jalonado este paraíso estético, según Enric Satué, premio Nacional de Diseño y autor del libro-catálogo de la exposición editado por Siruela junto a la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Los cuatro grandes tipos de letra de la historia, dijo, son "la Garamond, que es francesa; la Clarendon egipcia, que es inglesa; la Palo, que es alemana; y la Bodoni, que es italiana, es decir, que España no ha aportado nada ni parecido".

Satué, conservador respecto a las nuevas innovaciones en este campo, confesó: "Ninguna tipografía de ahora me quita el sueño, pero con cualquiera de las representadas aquí me acostaría". A renglón seguido mostró su desagrado por la reciente transformación de EL PAÍS en este campo. "Han cambiado algo muy hermoso por otra tipografía que les ha diseñado un portugués".

50.000 tipos

Tampoco se mostró enfático con respecto al cambio que han supuesto para la tipografía las nuevas tecnologías. El mayor logro, destacó, es que ahora, "cualquiera puede escribir un libro de hoy para mañana". Pero como la velocidad no lo es todo, lamentó que, pese a las facilidades, no se haya avanzado nada. El 90% de la producción literaria está compuesta con cuerpos de letra de hace medio milenio, recordó.

"La tipografía es algo que no se ve", explicó el comisario, "nos quedamos con lo que nos transmiten esas letras. Pero lo cierto es que hay 50.000 tipos diferentes y centenares son obras de arte en sí mismas". Los artistas plásticos que han protagonizado lo que Satué define como el gran arte del siglo XX, sí han sabido ver la belleza de las letras. "Todo el arte no figurativo se ha servido de ellas en sus composiciones. La letra en sí es un tema o un personaje para estos artistas".

En la Biblioteca Nacional se puede apreciar, por ejemplo, la M firmada por Antoni Tàpies en 1960. La obra puede contemplarse como homenaje a la letra, pero también es el año en que nació uno de sus hijos, Miguel Ángel. Además, es uno de los últimos cuadros que pintó en la casa de su madre. Todas las interpretaciones son posibles. En Almacén, el óleo pintado en 1943 por Torres García, las letras recrean una ciudad portuaria y constructivista. Los juegos, los misterios, las claves ocultas o el puro disfrute entran en el arte de la mano de sorprendentes tipos de letra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de noviembre de 2007