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El impulso que necesita la estatal Areva para salir a Bolsa

La apuesta de Francia por la energía nuclear viene de lejos y tiene su origen en la doctrina gaullista de la autosuficiencia energética. Así, en el proceso de construir sus 54 centrales nucleares, Francia creó el grupo, actualmente el segundo fabricante mundial de centrales nucleares, por detrás de Westinghouse Electric, ahora propiedad de la japonesa Toshiba que recientemente se hizo con un primer contrato para la construcción de los reactores llamados de tercera generación en China.

Areva es propiedad pública. Un 78% de su capital es propiedad del Comisariado de la Energía Atómica (CEA Industrie); los empleados poseen un 1,9% y EdF, la eléctrica francesa, detenta el 2,42%. El calentamiento climático y el previsible agotamiento del petróleo han devuelto el atractivo de lo nuclear, pese a las críticas de los ecologistas, sobre todo por los residuos.

Ayer, las acciones de Areva subieron más de un 4%, pero tan solo una ínfima parte del capital cotiza en Bolsa. Areva, de todos modos, necesita capital. Las centrales de tercera generación que ha vendido a China no están todavía en funcionamiento. Sólo una está en construcción en Finlandia.

Dos mujeres controlan Areva, la presidenta, Anne Lauvergeon, y su consejera de comunicación, Anne Meaux, y están dispuestas a conseguir que el grupo se independice de la tutela del Estado. Lauvergeon no oculta que desea salir a Bolsa para financiar el desarrollo a otros campos.

Anne Lauvergeon.
Anne Lauvergeon.AFP
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