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Reportaje:

Asalto a la morgue de Tijuana

Un grupo armado roba el cadáver de un narcotraficante en México

El comando de 50 hombres, encapuchados y con armas de grueso calibre, actuó con rapidez y diligencia. Llegaron de noche a las dependencias del Servicio Médico Forense de la ciudad mexicana de Ensenada, en el Estado de Baja California, redujeron a los empleados y se llevaron un cadáver ante el pasmo de los presentes.

El Ejército vigila el hospital, donde están ingresados otros traficantes

Cuando llegaron los primeros efectivos del Ejército y la Policía Federal, los asaltantes andaban lejos. El procurador (fiscal) general de la República, Eduardo Medina Mora, declaró ayer que se realizan pruebas periciales, a partir de muestras forenses tomadas después de la autopsia y antes del robo del cadáver, para determinar si se trata, como apuntan las sospechas, de un capo del cartel de Tijuana que dirigen los hermanos Arellano Félix, conocida banda de narcotraficantes mexicanos.

Los familiares que velaban a sus muertos entraron en pánico cuando el comando armado irrumpió en el Servicio Forense y, en menos de cinco minutos, se apoderó del cadáver y de dos médicos que secuestró como rehenes. Media hora antes, varios hombres habían intentado llevarse el cuerpo de un difunto supuestamente llamado Pablo González, pero no lo consiguieron al no acreditar su condición de parentesco. Los asaltantes acribillaron a dos policías municipales que les salieron al paso a unos 30 kilómetros de la morgue. Los médicos secuestrados fueron liberados más tarde.

La reconstrucción de los hechos, repleta de lagunas, permitió saber que el preciado cadáver es de una persona que viajaba en un helicóptero que seguía desde el aire la tradicional carrera Baja Mil, que se celebra todos los años en Baja California. El aparato se enredó con cables de alta tensión y se desplomó. Dos de los ocupantes murieron y el piloto y el copiloto están heridos graves en un hospital de Ensenada. Inicialmente, se dijo que el cadáver robado correspondía a Francisco Merardo León Hinojosa, El Abulón, jefe de sicarios del cartel de Tijuana. Después, las autoridades corrigieron esta versión y apuntaron que podría tratarse de un hijo de Enedina Arellano Félix, jefa máxima de la organización criminal.

La verdad es que la fiscalía sigue investigando en busca de la auténtica identidad de la víctima, pero hay pocas dudas de que se trataba de un pez gordo. La vigilancia se ha reforzado en torno al Hospital Velmar de Ensenada, con francotiradores del Ejército en las azoteas y tanques en las calles. En este centro sanitario están ingresados Isaac Sarabia, piloto del helicóptero siniestrado, y Rodolfo Calvillo, copiloto, contra quienes se dictó una orden de arraigo por presuntos nexos con el crimen organizado. El procurador Medina Mora dijo que el despliegue militar pretende garantizar la integridad física de quienes pueden proporcionar alguna información.

El jefe supremo del cartel de Tijuana, Javier Arellano Félix, El Tigrillo, fue condenado recientemente en Estados Unidos a cadena perpetua, sin posibilidad de apelación. El capo fue capturado en agosto de 2006 por la Marina estadounidense cuando navegaba en un yate según la versión facilitada en su día por la DEA, la agencia antidrogas de EE UU. Tras la caída de El Trigillo, su hermana Enedina tomó las riendas de la organización. El año pasado, el Departamento del Tesoro alertó sobre una red de lavado de dinero de la organización de los Arellano Félix, que incluye presuntamente a una treintena de empresas y comercios, y acusó a Enedina de ser el cerebro financiero del cartel de Tijuana.

Benjamín Arellano está preso en México; su hermano Francisco Rafael, extraditado a EE UU en 2006, fue condenado a seis años, y Ramón, otro de los hermanos, murió en 2002 en un enfrentamiento con la policía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de noviembre de 2007