Estado de excepción en Georgia

El Gobierno acusa a Rusia de estar detrás de las protestas de la oposición

La policía antidisturbios de Georgia puso fin ayer a la manifestación que los opositores al presidente Mijaíl Saakashvili mantenían frente al Parlamento desde el viernes pasado. Las fuerzas del orden utilizaron porras, bombas lacrimógenas y cañones de agua para disolver a cientos de manifestantes que pedían la dimisión del jefe de Estado.

Saakashvili dirigió un mensaje a la nación, en el que acusó a Rusia de tratar de desestabilizar la situación en el país, y poco después decretó el estado de excepción en la capital, Tbilisi, debido a los "desórdenes" protagonizados por la oposición y al intento de "golpe de Estado".

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"Tenemos todas las pruebas de las actividades subversivas de los servicios secretos rusos en Rusia, y las daremos a conocer", dijo. "En Moscú formaron incluso un Gobierno alternativo para reemplazarme a finales de año. Yo no tomé esto en serio, ya que estaba convencido de que no podrían realizar nada de envergadura. Desgraciadamente, lo lograron en parte", agregó Saakashvili. Tres diplomáticos rusos fueron expulsados ayer.

Saakashvili afirmó que "todos tienen posibilidad de protestar en un país democrático" y que él, "como demócrata", siempre defendió ese derecho, pero "las autoridades no permitirán ya nunca más en Georgia la desestabilización y el caos". Pocas horas después, la cadena de televisión georgiana Imedi, a la que las autoridades consideran muy próxima a la oposición, cerró forzosamente sus emisiones después de que la policía irrumpiera en sus instalaciones. La emisora había difundido comunicados de la oposición y había transmitido imágenes de la policía golpeando a manifestantes.

El presidente llegó al poder hace cuatro años como resultado de la llamada revolución de las rosas que acabó con 11 años de régimen de Eduard Shevardnadze. Este político había llegado al poder como resultado de una revolución en contra del primer presidente georgiano, el nacionalista Zviad Gamsajurdia.

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Tbilisi vivió ayer una serie de batallas entre la policía y los opositores. Aprovechando que sólo un centenar de manifestantes se habían quedado frente al Parlamento durante la noche, los policías decidieron desalojarlos, cosa que realizaron con éxito temprano por la mañana.

Como respuesta a estas acciones, cientos de opositores regresaron y lograron a su vez expulsar a los policías y ocupar la céntrica avenida Rustaveli frente a la sede del legislativo, hasta que llegaron las fuerzas antidisturbios y cargaron contra los manifestantes. Cerca de 250 personas tuvieron que ser atendidas en los hospitales después del segundo enfrentamiento que puso fin al mitin. La oposición llamó entonces a congregarse en la plaza Rike, en el casco viejo de Tbilisi, pero también de allí fueron expulsados por los policías.

La policía <b>antidisturbios </b>se prepara para dispersar la manifestación convocada, ayer en Tbilisi, frente al Parlamento.
La policía <b>antidisturbios </b>se prepara para dispersar la manifestación convocada, ayer en Tbilisi, frente al Parlamento.AFP

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