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Violentas protestas en China por la escasez de combustible

Un muerto en una pelea en la cola de una gasolinera

Largas colas en las gasolineras, enfrentamientos entre los clientes e interrupción de los servicios de transporte de mercancías. China vive la peor crisis de suministro de combustible de los últimos años. Muchas estaciones de servicio (especialmente en las provincias costeras, de gran actividad exportadora, pero también en Pekín) están racionando el diésel debido a que las petroleras han optado por restringir el volumen de refino.

Las petroleras reducen el volumen de refino por la subida del crudo

Aseguran que la continua subida de los precios del crudo -hasta unos 90 dólares (60 euros)- en los mercados internacionales les está causando serias pérdidas, porque el precio de venta al público en China es fijado por el Estado, que no lo ha revisado en los últimos 17 meses. Pekín tiene miedo de que si lo hace empeore la inflación, que en agosto alcanzó el 6,5%, la cifra más alta de los últimos 11 años, y esto desemboque en protestas sociales.

Pekín fuerza a los refinadores y distribuidores a subsidiar los precios fijados por el Estado. El litro de diésel cuesta alrededor de 64 centavos de dólar en China, frente a un dólar en Singapur o dos en Reino Unido.

Los cuellos de botella se han producido en las provincias más desarrolladas, como Zhejiang, Jiangsu, Fujian, Guangdong, y la municipalidad de Shanghai; pero también en Pekín, o en Henan, en el interior, donde un hombre ha resultado muerto en una pelea después de que alguien intentara saltarse la cola en una gasolinera.

"Los precios del petróleo están subiendo, pero los de los productos petroleros locales son mantenidos bajos por el Gobierno. El impacto en nuestras operaciones de refino es bastante alto", dijo Dai Houliang, director financiero de China Petroleum & Chemical (Sinopec), durante la presentación el martes de los resultados de la compañía. Dai culpó de la situación también al alza de la demanda y al mal tiempo, que ha impedido distribuir en algunas zonas.

Se prevé que la economía china crezca un 11,5% este año, con lo que será el quinto ejercicio consecutivo con subidas de dos dígitos. Esta febril actividad ha disparado el transporte y el consumo de combustible en un país que las importaciones representan alrededor del 50% del total utilizado.

China es el segundo mayor consumidor de crudo del mundo, detrás de Estados Unidos. En los últimos años se ha lanzado a una carrera para asegurarse el suministro de petróleo por todo el mundo, y paliar el déficit de producción propia, verdadero talón de Aquiles, junto a la falta de otras materias primas, de su economía.

El sector considera que la crisis podría durar aún varias semanas, debido a que las refinerías independientes han cerrado el grifo y los grandes grupos estatales parecen no tener prisa en aumentar las importaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de noviembre de 2007