El Papa pide que no se despachen fármacos 'inmorales'

Benedicto XVI invitó ayer a los farmacéuticos católicos a apelar a la objeción de conciencia y no vender medicamentos "con fines claramente inmorales, como por ejemplo el aborto y la eutanasia". El Papa no mencionó de forma expresa la píldora abortiva RU486, pero se refirió claramente a ella.

"No es posible anestesiar las conciencias sobre los efectos de moléculas cuyo fin es evitar el anidamiento de un embrión o cancelar la vida de una persona", dijo, durante una audiencia a la junta directiva de la Federación Internacional de Farmacéuticos Católicos. "El farmacéutico, importante intermediario entre médicos y pacientes, debe recomendar a todos un sobresalto de humanidad, para que cada ser sea protegido desde la concepción hasta la muerte natural", añadió.

A principios de año, durante una audiencia al gobierno regional del Lazio, Benedicto XVI ya recomendó que se evitara la introducción en el mercado de "fármacos que de alguna forma esconden la gravedad del aborto como opción contra la vida".

Las palabras del pontífice reflejaban la voluntad vaticana de reforzar el derecho a la objeción de conciencia por parte de los profesionales de la salud. El anterior Papa, Juan Pablo II, ya instó en 2003 a los farmacéuticos a que se negaran a despachar productos que supusieran "un atentado contra la vida". En ese mismo año, los farmacéuticos católicos españoles denunciaron que uno de sus colegas había perdido dos veces el empleo, por negarse a servir ciertos productos que le parecían incompatibles con su fe.

La Pontificia Academia para la Vida organizó en marzo un congreso sobre "el derecho a la vida" en cuyas conclusiones se lamentaba que los médicos, al negarse a prescribir determinados tratamientos por razones morales, se sintieran "presionados".

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 29 de octubre de 2007.

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