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Los partidos se resignan a una reforma parcial del reglamento del Parlamento

Tras 20 meses de desacuerdos, la ponencia que analiza la reforma del Reglamento del Parlamento empieza a ver la luz. Ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo total, los partidos han optado por una reforma parcial, modificando los aspectos menos espinosos y en los que el pacto es factible. La decisión se tomó en la reunión que ayer celebró la ponencia y sólo está pendiente de que el PP se sume a ella, una decisión que tomará hoy en una reunión interna del grupo.

La presidenta del Legislativo, la peneuvista Izaskun Bilbao, lanzó hace tres semanas un ultimátum a los partidos para que en la reunión de ayer se optase por enterrar otra vez los trabajos o intentar seguir hacia delante, ya que en los últimos meses la ponencia había encallado.

Aunque las versiones de los miembros de la ponencia difieren sobre quién dio el primer paso, el hecho es que se puso sobre la mesa la posibilidad de acometer una reforma parcial, dejando de lado el asunto que había hecho embarrancar los trabajos: el acatamiento de la Constitución por los parlamentarios para tomar posesión del escaño, una exigencia del PP y el PSE a la que se oponían el bloque nacionalista y Ezker Batua.

El popular Carlos Urquijo reconoció que la propuesta de reforma parcial supone "una solución" que desbloquea la situación, aunque aplazó su pronunciamiento oficial hasta hoy. "El partido debe ser el que decida si se puede afrontar una reforma del Reglamento, de los aspectos que permitan agilizar la vida del Parlamento, sin incluir ese acatamiento", apuntó Urquijo. El tripartito, el PSE y Aralar se muestran de acuerdo.

"Más cerca de la calle"

El socialista Óscar Rodríguez destacó que "de lo que se trata es de agilizar la vida del Parlamento, para que pueda estar más cerca de lo que ocurre en la calle, para que se pueda debatir con celeridad y para que el Gobierno responda a tiempo". El PNV se limitó a decir: "Seguimos limando asperezas". EA aceptó de buen grado las posibilidades que ofrece una reforma parcial para desatascar la situación.

Los partidos se han citado para el próximo 8 de noviembre para repasar los puntos en que el acuerdo puede resultar posible, como los plenos de control al Gobierno, demanda vivamente reclamada por el PSE y en que el lehendakari debería responder personalmente. El recorte del poder sancionador de la presidencia y la sustitución de los parlamentarios enfermos (para no perder su voto) son aspectos en que todos están conformes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de octubre de 2007