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Cumbre de la UE en Lisboa

Un avance hacia la unión más lento del previsto

No es el salto hacia adelante que avistaban los promotores de la Constitución europea, pero el nuevo Tratado de la Unión incluye reformas en la misma dirección que el texto que se estrelló tras los noes francés y holandés.

- Presidente del Consejo. El macroestado europeo queda muy lejos, pero se dan algunos pasos para consolidar la UE como institución: la presidencia del Consejo deja de ser rotatoria y de seis meses, y la asumirá una misma persona durante dos años y medio, renovables. Francia y Reino Unido hicieron circular ayer los nombres del luxemburgués Jean Claude Juncker y el británico Tony Blair como posibles candidatos.

- Diplomacia. La política exterior común recibe un espaldarazo. La creciente influencia real del alto representante tiene su reconocimiento formal y asumirá al mismo tiempo la vicepresidencia de la Comisión.

- Bloqueo. La UE no será todavía ningún modelo de agilidad, pero el derecho de veto se reserva para la política exterior, presupuestaria y fiscal. A partir de 2014 las votaciones serán por doble mayoría: se requerirá el apoyo del 55% de los Estados, que deberán sumar el 65% de la población de toda la Unión.

- Derechos de ciudadanía. La Carta de los Derechos fundamentales será de aplicación legal en todos los Estados, salvo Reino Unido, que no acepta que se le imponga la definición del derecho de huelga.

- Parlamentos nacionales. Pese a que se fortalece la Unión, las cámaras legislativas nacionales ganan también poder de veto. Podrán devolver a la Comisión los proyectos que invaden sus competencias si suman la oposición de un tercio de todos los parlamentos nacionales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de octubre de 2007