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Los conflictos franceses

El final de 11 años de pasiones y desencuentros

La ausencia de Cécilia Sarkozy en el viaje oficial del presidente a Bulgaria hace dos semanas, donde a ella la esperaban como a una heroína por su mediación en la liberación de las enfermeras encarceladas en Libia, encendió todas las alarmas sobre la separación de la pareja. Durante semanas los medios de comunicación han estado esperando el comunicado oficial, mientras corrían toda clase de rumores sobre el paradero de la primera dama francesa.

El miércoles, finalmente, el semanario Le Nouvel Observateur y la cadena de televisión LCI dieron formalmente la noticia: el procedimiento de separación se había puesto en marcha el pasado lunes ante el juez de Nanterre, abriendo el camino hacia el divorcio. Sarkozy estaba de viaje en Toulouse y ella fue vista fugazmente en la exquisita avenida Montaigne de París, y almorzó en un restaurante chino de la zona. El portavoz presidencial, David Martinon, insistía: "Sin comentarios".

Se pone fin así a una historia de amor apasionada que, según la leyenda, arranca en 1984, en el mismo momento en que Nicolas Sarkozy, a la sazón alcalde de Neuilly-sur-Seine, casa a una joven Cécilia Ciganer con el ya maduro presentador de televisión Jacques Martin -muerto recientemente-, se oficializa en 1996 con una boda entre ambos y se cierra, al menos temporalmente, en el palacio del Elíseo. Era un matrimonio con aire moderno. Cuando se casaron él aportó dos hijos de un matrimonio anterior y ella trajo a sus dos hijas. Nicolas y Cécilia tuvieron un hijo en común, Louis, que se quedará con la madre.

El procedimiento de divorcio, pese a las supuestas prerrogativas presidenciales que podrían detenerlo, seguirá su curso. Michele Cahen, la abogada de Cécilia, así lo ha dicho: "Un juez les escuchó y les otorgó el divorcio. Todo fue bien, no hubo la más mínima dificultad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de octubre de 2007