Entrevista:

María Teresa Fernández de la Vega: "Más que felicidad, en mi vida tengo armonía"

EL PAÍS SEMANAL publica mañana una larga entrevista de Juan José Millás con la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega. Hoy adelantamos un extracto de la misma

En cualquier caso, sus padres seguramente nunca pensaron que usted sería una mujer tradicional, que se casaría, tendría hijos... No sólo lo pensaron, sino que lo desearon. Y sufrieron mucho cuando se truncó la primera posibilidad, porque, bueno, yo tenía una relación muy larga con un joven, y cuando nos íbamos a casar, una semana antes...

Dio usted la espantada. Rompí, vamos a decirlo suavemente, y aquello fue un disgusto familiar, porque resultaba muy poco comprensible para ellos. Desde la perspectiva familiar, yo he desempeñado un rol que no era el tradicional en una familia que, aun siendo liberal, vivía en un mundo en el que la costumbre era que las mujeres se casasen. Toda la vida rompiendo.

Recuerdo el escándalo que sentimos cuando, al poco de que Zapatero formara gobierno, a alguien se le ocurrió contar los hijos que sumaban entre todos los ministros y los que sumaban entre todas las ministras. La desproporción, que era enorme, evidenciaba que las mujeres, para alcanzar las mismas metas que los hombres, habían tenido que sacrificar muchas cosas de orden personal. Lo recuerdo perfectamente.

¿Usted ha vivido el hecho de no casarse o de no tener hijos como un sacrificio? ¿Tiene la impresión de haber renunciado a una vida personal más plena? No, en absoluto, ni lo vivo así, ni lo siento así, ni ha sido así. Mi vida personal transcurrió paralela a mi vida profesional. Las circunstancias de la vida, por las razones que sea, te llevan a adoptar determinadas decisiones.

¿Siente entonces que ha tenido una vida personal rica? Siento que he tenido una vida personal intensa. Es verdad que en los últimos años he dedicado mucho a la política, pero porque me gustaba, como una opción libre y sin renunciar absolutamente para nada a mi vida personal. La palabra renunciar no me gusta; es elegir, más que renunciar, yo hablaría de elegir.

Elegir... Y yo estoy aquí como resultado de una elección absolutamente libre y, bueno, muy feliz de que la elección me haya colocado además en una situación privilegiada. Pero yo estaba contenta también de ser diputada en el Parlamento, y ahí tenía además muchas posibilidades de conciliar mi vida política con mi vida personal. No ha habido renuncias, ha habido circunstancias... No me he casado, yo qué sé, porque no estaba de casarme, y creo que acerté... He tenido luego otras relaciones, pero...

¿No ha cuajado ninguna como para formar una pareja estable, pensar en hijos...? Estable..., hijos... No se han dado las circunstancias, pero yo no he sentido ahí una frustración ni que se me haya creado un vacío especial, porque el vacío afectivo se produce cuando no hay afecto, y yo, la verdad, no puedo quejarme de los afectos. Me siento completamente privilegiada en cuanto a los afectos. Soy una persona con muy buenos amigos, como una especie de familia reducida, con una relación muy intensa, muy buena. Tengo además un hermano con el que mantengo una relación extraordinaria.

La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega
La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la VegaJORDI SOCÍAS

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 19 de octubre de 2007.

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