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El Gobierno iraquí trata de detener la operación de castigo turca en el Kurdistán

El primer ministro Erdogan asegura que su objetivo militar son los guerrilleros del PKK

Nadie quiere más sangre de la que ya corre en Irak. Pero la cuenta atrás hacia una nueva invasión del país se ha iniciado esta semana y nada parece detenerla. El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, convocó ayer un Gabinete de crisis para evitar lo que cada día parece más inevitable, que Turquía invada el norte iraquí para castigar a los guerrilleros del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), mientras el vicepresidente del país árabe, Tariq al Hashimi, trataba de calmar los ánimos en una visita relámpago a Ankara.

El vicepresidente iraquí hizo una visita relámpago a Ankara para calmar los ánimos

"El Gobierno iraquí hace un llamamiento urgente al Gobierno turco para mantener negociaciones", anunció un portavoz de Maliki. Pero la respuesta del primer ministro turco, el islamista moderado Recep Tayyip Erdogan, fue: "La paciencia del pueblo turco ya se ha agotado".

Erdogan añadió que el objetivo de las incursiones en Irak serían sólo los miembros del Partido de los Trabajadores de Kurdistán. El primer ministro pedirá el aval del Parlamento para que le autorice a emprender acciones militares en el vecino país árabe para combatir a la guerrilla del PKK, organización considerada terrorista por la Unión Europea.

La propuesta de Erdogan tiene todos los visos de ser aprobada por el Parlamento, ya que su Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) ostenta mayoría absoluta y cuenta con el respaldo de parte de la oposición.

El Gobierno de Ankara acusa al PKK de la muerte de una treintena de soldados turcos en poco más de un mes, y sostiene que los miembros de esta organización gozan de absoluta impunidad y libertad de movimiento en el norte de Irak.

Trece militares turcos murieron hace 10 días en una emboscada en el sureste de Turquía, en lo que se considera el más grave ataque rebelde kurdo contra el Ejército turco en 12 años.

Por su parte, el portavoz del Ejecutivo iraquí, Alí Dabbagh, declaró ayer que estaban "haciendo todo lo posible para evitar que los rebeldes del PKK utilicen nuestro territorio". En un intento de calmar los ánimos en Turquía, el vicepresidente de Irak, Tariq al Hashimi, viajó a Ankara, donde ayer, tras reunirse con el Gobierno turco, expresó su esperanza de convencer a las autoridades para que traten el problema del PKK en conjunto y mediante el diálogo.

"El objetivo principal es darle una posibilidad a la diplomacia en esta situación tan crítica", manifestó Hashimi, quien reiteró que el Ejecutivo de Bagdad considera a la guerrilla del PKK una organización terrorista. "Los Gobiernos iraquí y turco pueden resolver su problema con un acuerdo conjunto", dijo, y agregó que una posible solución será en beneficio de ambos países.

La autorización que otorgue hoy el Parlamento turco puede prolongarse por un año. Pero eso no significa que el Gobierno turco vaya a hacer uso de ella de forma inmediata. El Ejército ha presionado al Gobierno para que solicite el aval del Congreso, y el propio Ejecutivo es consciente de que la medida gozaría de gran respaldo en la población turca.

No obstante, la Unión Europea y Estados Unidos han desaconsejado a Erdogan cualquier tipo de incursión en Irak, a lo que éste ha respondido: "Aquellos que no pueden decirles a los terroristas que detengan sus atentados, no pueden decirnos que no lancemos una operación transfronteriza", indicó el primer ministro refiriéndose a Estados Unidos. "

La buena voluntad de Turquía no ha dado resultados hasta ahora", añadió.

El Gobierno de Erdogan se encuentra bajo presión de hacer algo contra la creciente ofensiva del PKK, así como también ante el reciente voto de una comisión del Congreso de Estados Unidos que califica como "genocidio" las matanzas de armenios por el imperio otomano durante la I Guerra Mundial, informa Efe. Ankara ha protestado contra ese voto llamando a consultas a su embajador en Washington.

Mientras, en Bagdad, el primer ministro, Nuri al Maliki, reunió de urgencia a su Gabinete de crisis para abordar la tensa situación en la frontera con Turquía. En un comunicado, Maliki apeló al comité conjunto Turquía-Irak-EE UU a seguir sus esfuerzos para conseguir un acuerdo sobre la frontera entre los dos países vecinos. "El Gobierno iraquí está interesado en desactivar la crisis con Turquía. Asimismo, desea la estabilidad y la seguridad de los Estados vecinos", señaló Maliki.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de octubre de 2007