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El desafío nuclear iraní

Europa oscila entre el diálogo y las sanciones

La reunión de ministros de Asuntos Exteriores europeos del lunes en Luxemburgo puso de manifiesto distintas sensibilidades ante el programa nuclear iraní, con Francia, sobre todo, y Reino Unido abogando abiertamente por sanciones, mientras la mayoría optaba por la presión diplomática de Javier Solana, aunque conscientes de que el plazo acaba en diciembre.

La Unión dejó abierta la puerta a nuevos castigos contra la República Islámica al decidir los ministros "considerar qué medidas adicionales podría tomar la UE para apoyar el proceso de Naciones Unidas" dirigido a impedir que Teherán esté en condiciones de hacerse con la bomba atómica. Las sanciones constituyen una de las dos líneas de presión sobre el régimen de los ayatolás, que tiene en la diplomacia la otra, a la que se concede mes y medio de vida.

Solana tiene previsto entrevistarse la semana próxima con el negociador nuclear iraní, Alí Lariyaní, una cita que irá seguida de otra en fecha por determinar de noviembre. Tras ellas presentará a finales de ese mes un informe con el resultado de sus pesquisas sobre el futuro nuclear de Irán. Al tiempo que el secretario general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Mohamed el Baradei, elevará otro sobre lo que ha ocurrido en el pasado.

El contenido de ambos servirá de base al Consejo de Seguridad, que en diciembre podría acabar en una resolución sancionadora contra Teherán. El ministro francés, Bernard Kouchner, apuntó -en referencia a Rusia y China, que consideran precipitado sancionar a Irán- que si en el Consejo de Seguridad "hay algunos que ponen trabas, otros se han comprometido a adoptar sanciones nacionales". Solana subrayó que es pronto para hablar de sanciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de octubre de 2007